Hola, a toda la comunidad que pueda leer esta entrada. Mi nombre es Marco, y soy el hijo de la persona que administraba este blog.
Mi padre, un hombre de 61 años fallecio el pasado Lunes 28 de Abril del 2025 a causa de un daño organico multiple. Durante decadas mi padre estuvo afrontando problemas con el riñon, su voluntad digna de un guerrero lo hacia levantarse cada día a pesar de estar cansado, en sus últimos días de vida solo se le veia recostado en la cama, escribiendo (actividad que le fascinaba). A mi padre siempre le gusto escribir relatos de sus vivencias cuando era joven o incluso, inspirado por sus libros favoritos, a veces escribia relatos e historias de autoria propia.
Honestamente no se si alguien vaya a leer esto o siquiera le importe, solo quiero dejar en claro que este blog y lo que mi padre escribia es un recuerdo más de su vida y de su dolorosa ausencia.
Para mi padre: Espero haber sido un buen hijo, hoy, mientras escribo esto, no puedo evitar derramar lagrimas a causa de tu ausencia, se bien el sufrimiento que tenias pero aun asi no puedo evitar sentirme mal por el hecho de saber que no volvere a verte jamás. Leer nuevamente tu blog recordando como nos contabas con euforia tus relatos y como nos platicabas de tus vivencias a mi hermano y a mi me rompe completamente el alma... Sabes que nunca fui creyente, pero en el fondo de mi espero que haya un Dios que nos permita reencontrarnos otra vez, papá... TE AMO y jamás dejare de hacerlo...
Marco Velazquez
Tareas y mas
jueves, 22 de mayo de 2025
Mi padre ya no esta y este blog es un recuerdo de él.
viernes, 17 de enero de 2020
En medio de la nada... Capitulo 2
Al
despertar mis compañeros ya se escuchaban en la planta baja, me enjuague la
boca con agua en el baño y empecé a bajar las escaleras, llegue a donde estaban
ellos, salude, mis compañeros ya habían preparado el almuerzo con lo que
quedaba de las provisiones que habíamos traído un día anterior de la bodega,
bodega a la que deberíamos cambiarnos el día de hoy, almorzamos con muy buen
ánimo y apetito, cuando terminamos decidimos reposar por un rato para luego
empezar con la mudanza de nuestras pocas cosas, que básicamente seria lo que
traíamos puesto de ropa, yo me llevaría el colchón, que estaba en la cama en la
que dormía, una colchoneta y algunas cobijas, todo lo demás se quedaría en la
casa incluyendo la ropa que estaba en los closets de las recamaras del segundo
nivel, mis compañeros trataron de llevarse cosas básicamente para dormir, en
caso de necesitar más ropa iríamos a la casa a ajuariarnos (vestirnos) con ella, no tuvimos
ningún inconveniente en la mudanza, llegamos a la bodega con nuestras cosas y
las acomodamos de la mejor manera, íbamos a estar más apretados porque a pesar
de que la bodega era grande la mayor parte de ella estaba ocupada por los
refrigeradores y parte estaba siendo usada para almacenar mucha mercancía que
no necesitaba refrigeración, pero a pesar de todo pudimos acomodar las cosas lo
mejor posible, yo elegí acomodar mi colchón y mis cosas muy cerca de la puerta
de entrada a la bodega por motivos de seguridad ya que desde ahí se podrían
escuchar más claros los ruidos que vinieran del exterior, ese mismo día por la
tarde salí a dar una vuelta por los alrededores, al principio quería ir solo
pero no pude disuadir a sombra de acompañarme, salimos a la calle y empezamos a
caminar en dirección contraria a la casa donde habíamos vivido hasta el día de
ayer, caminamos por unas diez cuadras sin tener problemas, pero cuando ya
estábamos bastante lejos de la bodega empezaron las vibraciones en el suelo
nuevamente, varias cuadras más adelante alcance a percibir movimiento, algo se
estaba moviendo lenta y pesadamente, estaba muy lejos como para apreciar que o
quien era, eso sí alcance a percibir que era muy grande, sombra y yo nos fuimos
acercando cuadra por cuadra tratando de pasar desapercibidos, cuando avanzamos
unas tres cuadras más, ya pude identificar qué cosa era la que se estaba
moviendo a la distancia, era nada más y nada menos que una especie de robot
gigante que mediría cerca de los diez metros de altura, sus formas eran
metálicas y la apariencia era de que era un cazador porque en una de sus
grandes manazas traía una especie de red en la cual a la distancia me pareció
que si lo que trataba de atrapar eran hombres fácilmente le cabían unos 15 o 20
hombres a la vez en esta red, cuando estuvimos aún más cerca de este ser me di
cuenta que el tamaño era superior al que había calculado, era más o menos del
tamaño de un edificio de unos 8 pisos o sea unos 20 metros de altura, los pasos
que el ser daba eran como de unos 10 metros de distancia entre ellos, más allá
de donde se encontraba el robot alcance a ver una especie de nave a la
distancia sus medidas eran gigantescas le calcule unos 500 metros de
circunferencia y una altura aproximada de unos 200 metros, en verdad que era
gigantesca y esto no era nada comparado con las medidas de la nave nodriza de
la cual provenían, de esto nos daríamos cuenta más adelante tanto el robot como
la nave antes descrita, seguimos acercándonos a aquel ser, la idea era estar lo
más cerca de el sin que pudiera detectarnos, fue algo difícil lograr que sombra
no empezara a ladrar pero parecía que el noble animal entendía la situación y
al igual que yo trataba de esconderse de aquel ser, lo máximo que nos pudimos
acercar fue a 2 cuadras de distancia, en ese momento aquel ser metálico
descubrió una de sus presas dentro de una casa en ruinas, era una mujer la cual
al verse descubierta primero grito aterrada para después tratar de darse a la
fuga corriendo pero con el tamaño de aquel cazador no alcanzo a correr ni una
cuadra cuando con el brazo provisto de la red aquel ser la atrapo sin tener
apenas dificultad para hacerlo, en ese momento me di cuenta que en la red ya
traía otras 3 piezas logradas en esa caza, no alcance a ver si eran hombres o mujeres
pero eso era lo de menos, el robot se dirigió a la nave, supuse que era para
llevar a buen recaudo a los prisioneros con los que contaba en ese momento, le
seguimos de cerca, al llegar a la que parecía ser la entrada de la nave, el
robot subió a la rampa de entrada y como por arte de magia la puerta de la nave
de empezó a abrir, la puerta por lo que pude apreciar era de dos hojas y estas
se empezaron a deslizar hacia los lados para dar paso a tan formidable cazador,
en la parte interna de la nave alcance a distinguir otros cazadores iguales al
que iba entrando, de hecho al entrar este, salió otro con las mismas
características físicas del primero, en el fondo de lo que alcance a ver de la
nave había consolas de mando con palancas, botones, pantallas y luces por todos
lados, la puerta empezó su cierre al parecer automático en cuanto el segundo
ser dejo de pisar la rampa de entrada, sombra y yo nos empezamos a alejar del
lugar tratando de seguir ocultos para este personaje, nos alejamos lo más
rápido posible sin despertar sospechas para él, cuando estuvimos lo
suficientemente lejos echamos a correr con rumbo hacia la bodega, llegamos
agitados, cansados y sudorosos, nuestros compañeros al vernos llegar en esas
condiciones se alarmaron un poco pero se empezaron a calmar cuando no vieron
que nos persiguiera algo o alguien, más tarde ya relajados les platique la
experiencia que habíamos tenido sombra y yo, se sorprendieron de lo cerca que
habíamos estado tanto del ser metálico como de la nave, me empezaron a bombardear
con preguntas las cuales no todas supe o pude responder, había muchas
incógnitas acerca de que harían con los prisioneros que habían atrapado, para
que los querían, que harían con ellos, después de dialogar un buen rato con mis
compañeros decidimos que teníamos que lograr entrar en la nave para poder
investigar y poder tener respuestas a las preguntas que no había podido
responder a mis compañeros, sabíamos que era una misión difícil de llevar a
cabo pero teníamos que intentarlo, en realidad ya no teníamos nada más que
perder aquí en este lugar salvo la vida, pero estuvimos de acuerdo que al
hacerlo tendríamos más claro que era lo que había pasado en este lugar y cuáles
eran las intenciones de aquellos seres al haber venido a la tierra y que es lo
que perseguían al hacerlo; era muy importante saber también que era lo que
hacían con los prisioneros que habían estado atrapando, esto nos daría una
pauta a seguir para poder hacer algo al respecto aunque parecía una misión
imposible de lograr lo intentaríamos, todos teníamos una familia la cual no
sabíamos dónde estaba, si había muerto, si la habían atrapado o si seguían
medio viviendo como lo habíamos estado haciendo nosotros hasta el momento, era
importante saber que había pasado en realidad para estar en estas condiciones,
eran muchas las interrogantes que nos hacíamos todos los días sin poder
responderlas, esta era la oportunidad de poder hacerlo, inmediatamente
empezamos a planear la forma de poder entrar en esa nave lo antes posible,
decidimos que seriamos Oscar y yo los que trataríamos de entrar en la nave en
la siguiente oportunidad, esa noche casi nadie de nosotros pudimos dormir, creo
que había sido por la preocupación, por la excitación o incluso por el temor de
ser atrapados por los seres metálicos, llego el amanecer, nos levantamos,
almorzamos con algo de prisa, preparamos Oscar y yo las cosas que íbamos a
llevar en la misión, teníamos que estar preparados para salir de la bodega en
cuanto empezáramos a sentir las vibraciones de los pasos del gigante metálico,
esa sería la señal del inicio de la aquella misión imposible, paso la mañana,
llego el medio día, paso y cuando ya era entrada la tarde como a las tres de la
tarde, empezamos a sentir las vibraciones, Oscar y yo nos paramos como resortes
de los lugares donde nos encontrábamos en ese momento, agarramos nuestras cosas
que no eran otra cosa que un bate de béisbol,
un tubo metálico, un lazo y una lámpara de mano además de unas bolsas donde
llevábamos un poco de comida, con estas precarias herramientas íbamos a hacerle
frente al ser metálico para intentar burlar su vigilancia y colarnos a la nave,
la idea era esa, colarnos a la nave por nosotros mismos, el plan B seria que si
fracasábamos al tratar de colarnos a la nave sin ser vistos, lo haríamos como
prisioneros del gigante metálico pero en ese caso sería más difícil completar
la misión de investigación que habíamos planeado, ya que lo más seguro es que
nos tuvieran privados de nuestra libertad, en fin ya veríamos lo que nos
deparaba el destino.
Cuando
avistamos al ser metálico este estaba a unas seis cuadras de distancia y la
nave un tanto más lejos, nos fuimos aproximando poco a poco al lugar donde
estaba el ser metálico, este ya tenía en la red a dos presas pero seguía
buscando con mucho ímpetu a más víctimas que poder atrapar, paso un buen rato,
durante este tiempo, escondidos nos dedicamos a estudiar la mejor manera de
colarnos a la nave, después de un buen rato de estar estudiando al ser
metálico, llegamos a la conclusión de que tendríamos que entrar a la nave al
mismo por qué la rampa de la puerta de entrada reaccionaba seguramente al peso
de aquel ser, estuvimos mirando detenidamente al ser metálico y nos dimos
cuenta que en ambas extremidades inferiores más arriba de lo que eran los pies o
los zapatos contaba con una especie de plataforma como a la altura de un metro
en la cual fácilmente cabíamos Oscar y yo cada uno en una de las plataformas de
los pies de este ser metálico, eso era lo que acordamos que haríamos en cuanto
viéramos que este ser se encaminaba a la nave con intenciones de abordarla, no
paso mucho tiempo para que este ser se encaminara hacia la nave, nos acercamos
lo más que pudimos a él y cuando estaba ya por pisar la rampa de entrada de la
puerta de la nave le dimos alcance y como pudimos nos subimos a las plataformas
de sus pies, por suerte el ser no se dio cuenta de ello o por lo menos no dio
señales de haberlo hecho, además la plataforma una vez que nos habíamos subido
a ella podíamos caminar por ella como si de una escalera de caracol se tratase,
esto nos ayudaría a tratar de pasar desapercibidos tanto para el ser metálico
como para los demás ocupantes de la nave, nos acomodamos de la mejor manera
posible en la plataforma Oscar y yo, en ese momento la puerta empezó su movimiento
para abrir ambas hojas, el robot se quedó estático por unos segundos y nosotros
nos imaginamos que nos habían descubierto, con el alma en un hilo esperamos
estos segundos pero pasados diez segundos el robot inicio el camino hacia el
interior de la nave, pasamos por un puesto de vigilancia donde había otros
seres metálicos también pero de menor tamaño que los primeros, estos se
encargaban de revisar a los seres humanos que el robot llevaba en su red,
después de esto el robot siguió avanzando hacia otro gran salón donde saco de
su red a los cautivos con los que contaba en esta ocasión, los recibieron otros
seres pero estos me dieron la impresión de que no eran metálicos, los
movimientos de los que estaban dotados no eran robotizados más bien eran movimientos
muy parecidos a los de un ser humano, también la estatura era similar a la de
los humanos entre un metro y medio y dos metros de estatura, los movimientos de
sus cuerpos denotaban que poseían inteligencia propia y no artificial como la
de los robots, además aunque traían cascos en sus cabezas y trajes dorados se
alcanzaban a apreciar sus caras con grandes ojos negros y rasgados y también
nos dimos cuenta que ellos hablaban y se comunicaban entre si con una lengua
basada en sonidos pero nada que hasta ese momento conociéramos, en ese momento
Oscar y yo aprovechamos para bajarnos de las plataformas de los pies del robot
y nos escabullimos a un rincón solitario y oscuro desde donde podíamos seguir
viendo e investigando sin exponernos a ser descubiertos o vistos, los últimos
seres a los que habían entregado a los seres humanos atrapados iniciaron un
avance hacia lo que parecía un gran salón con unas medidas enormes, Oscar y yo
los seguimos a una distancia prudente, fácilmente le calcule unos cien metros
de largo por lado en forma cuadrada y las paredes de este salón estaban llenas
de una especie de capsulas de un metro por un metro de medida en las cuales
metieron a cada uno de los prisioneros, también me di cuenta que la mayoría de
estas capsulas ya contaban con huéspedes en su interior, Oscar y yo
intercambiamos una mirada de incredulidad y sorpresa mientras nos escondíamos
pegados a una de las paredes, una vez que aquellos seres hubieron dejado
instalados en estas capsulas a los humanos regresaron sobre sus pasos, con
nosotros detrás de ellos, llegamos hasta donde estaba la puerta de entrada y
salida de la nave y nos dimos cuenta que la estaban cerrando y sellando, Oscar
y yo nos dimos cuenta que la nave se iba a mover porque los seres dorados
tomaron posiciones frente a los paneles de mando, donde había palancas, botones
y luces al por mayor, Oscar y yo buscamos un lugar seguro donde poder anclarnos
por si la nave despegaba, encontramos un salón contiguo al de los paneles de
mando y tenía asientos con cinturones de seguridad, nos sentamos y aseguramos,
la nave se empezó a mover, sentimos claramente cómo se despegó del piso y
empezó a subir lentamente pero llegando a una altura como de quinientos metros,
sentimos que la nave acelero de una manera tal que nos sentimos aplastados
contra nuestros asientos, perdimos el aire de nuestros pulmones y casi nos
desmayamos por la fuerza de la aceleración de la nave, pero pasados tan solo
unos segundos ya estábamos entrando en la nave nodriza, la nave en la que
viajábamos era de tamaño minúsculo comparada tan solo con la rampa y la puerta
de entrada de esta última nave que al parecer era la nave nodriza, en esta
puerta de entrada podían caber fácilmente unas cincuenta naves iguales a la que
nos había traído al mismo tiempo, era como si comparáramos una ficha o corcho
lata de refresco con el tamaño de un estadio de fútbol como el estadio azteca
de México o el maracaná de Brasil, la nave en la que viajábamos se volvió
transparente en su circunferencia, esto quiere decir que Oscar y yo podíamos
ver lo que había más allá de la estructura de la nave, así que sin movernos de
nuestros lugares pudimos darnos cuenta de que habían empezado a migrar de nave
a todos los prisioneros que traía “nuestra” nave, los llevaron a un salón inmensamente
más grande que en el que los traían, no alcance a calcular el tamaño total del
salón solo les puedo decir que era como toda una gran ciudad, dentro en ese
salón, había miles y miles de capsulas en sus paredes y la mayoría ya estaban
ocupadas por prisioneros humanos, sinceramente me faltó tiempo para poder
calcular la gran cantidad de capsulas de
las que constaba aquel gigantesco almacén de prisioneros humanos, quede como
atontado por unos segundos al tratar de hacer el cálculo, era algo que nunca
siquiera me había imaginado, después de un buen rato terminaron de acomodar a
los prisioneros en sus respectivas capsulas, Oscar y yo no sabíamos que era lo
que iba a pasar, no sabíamos si la nave en la que habíamos llegado a la nodriza
iba a regresar a la tierra o se iba a quedar ahí, en el transcurso del tiempo
que llevábamos en la nave nodriza, nos habíamos percatado que habían llegado
muchas naves más, tantas que habíamos perdido la cuenta de cuantas habían
llegado después que habíamos llegado nosotros, al parecer estaban esperando que
llegaran el total de naves que estaban fuera de la gran nave para partir
seguramente hacia el planeta del que provenían, todo esto lo estaba pensando
yo, en seguida se lo hice saber a Oscar y este me dijo que él pensaba lo mismo
y que le daba miedo lo que nos pudiera pasar, porque como era que íbamos a
regresar si es que lo hacíamos, le dije, hermano nos debería dar igual si nos
llevan a otro planeta, este planeta está agonizando o te gustaría seguir
viviendo como lo hemos hecho a lo largo de estas últimas semanas después del
holocausto? A mí me da lo mismo si nos llevan o nos quedamos aquí, yo creo que
aquí ya no hay futuro y otra cosa por lo menos yo quiero recuperar a mis seres
queridos y estoy seguro que los tienen aquí en algunas de esas capsulas que
hemos visto en ambas naves, así pasamos toda la tarde y toda la noche o eso es
lo que nos imaginamos Oscar y yo mientras seguían llegando naves y naves con
prisioneros humanos a descargar en la nave grande, Oscar y yo nos la habíamos
pasado escondidos en el lugar donde nos habíamos quedado desde que habíamos
llegado a la gran nave, durante la noche nos las arreglamos para poder dormir
un poco y en la mañana muy temprano comimos lo poco que nos quedaba de comida
en las bolsas que llevábamos con nosotros y apenas lo hicimos a tiempo porque
en seguida alcanzamos a ver que los seres dorados tenían una especie de junta
donde nos imaginamos que estaban decidiendo que era lo que iban a hacer, o
seguían haciendo estacionario con la gran nave y más viajes a la superficie del
planeta tratando de cazar más prisioneros humanos o decidían partir hacia su
planeta o a donde fuera y al parecer fue la segunda opción la que eligieron
porque Oscar y yo los vimos dando y recibiendo ordenes al parecer para partir
en unos minutos, Oscar y yo nos alistamos también para partir junto con
aquellos seres dorados y los seres metálicos, echamos un vistazo a la parte de
la nave donde estábamos y descubrimos en unos compartimientos unos trajes y
unos cascos como de astronauta y pensamos que los podríamos necesitar si el
viaje era largo y a la velocidad como la que habíamos sentido al subir a la
nave nodriza, por seguridad y después de platicar breve-mente Oscar y yo
decidimos ponernos los trajes y cascos de astronauta que estaban en los
compartimientos, además eso nos serviría para tratar de pasar desapercibidos
entre los extraterrestres, lo hicimos inmediatamente, abrimos los
compartimientos, sacamos los trajes y cascos y nos los pusimos encima de la
ropa que traíamos, así en caso de que fuera necesario que nos los quitáramos
por alguna razón sería más fácil, quitárnoslos y correr o escapar, una vez que
nos pusimos los trajes y cascos nos sentimos más seguros si alguna de aquellas
criaturas nos descubría, no paso mucho tiempo en que todos aquellos seres
tomaron posiciones seguras y Oscar y yo los imitamos asegurándonos en los
asientos que había en el salón en el que nos encontrábamos, en unos segundos
sentimos claramente que habían encendido los motores principales porque
percibimos una vibración en toda la nave, era una vibración muy ligera pero la
sentimos, casi en seguida percibí que la nave estaba empezando a girar en
dirección contraria a las manecillas del reloj y la parte exterior empezó a
girar en dirección de las manecillas del reloj, empecé a sentir un ligero calor
y mareo en mi cuerpo y cabeza y repentinamente la nave empezó a moverse hacia
arriba a una velocidad lenta y cuando estábamos a una distancia prudente del
planeta esta acelero hacia adelante a una velocidad de vértigo para ese momento
yo estaba tan mareado que no alcanzaba a ver claramente ni a Oscar que estaba
como a dos metros de distancia, cuando me sentí aplastado contra el respaldo
del asiento por la velocidad que alcanzo la nave creo que me desmaye porque
solo vi oscuridad y percibí silencio alrededor mío y no supe nada más hasta que
una luz muy potente me despertó, aún estaba recargado en el asiento, voltee en
dirección a donde se encontraba Oscar que al parecer también acababa de
despertar, la nave ya estaba estacionada y ya no había nadie de la tripulación,
Oscar y yo nos despabilamos y nos pusimos de acuerdo para salir y explorar
parte de la nave, rápidamente nos dirigimos al enorme salón donde habíamos
visto que estaban las capsulas con todos los humanos que habían capturado,
íbamos caminando de manera muy sigilosa por si había extraterrestres vigilando,
llegamos al gran salón y empezamos a checar el interior de las capsulas, estas
estaban divididas por genero ya que en las hileras de abajo había puros
hombres, en las hileras de en medio había puras mujeres y en las hileras
superiores había niñas y niños, todas las capsulas que alcanzamos a checar como
en dos horas fueron donde estaban las mujeres con la esperanza de encontrar a
nuestras respectivas esposas...nada, en esta ocasión no tuvimos suerte; íbamos
a necesitar más tiempo para seguir revisando, tanto Oscar como yo estuvimos de
acuerdo en que debíamos de tener cuidado aun cuando traíamos puestos los trajes
de astronauta los extraterrestres podían detectarnos y si lo hacían íbamos a
correr la misma suerte que todos los humanos que habían capturado, íbamos
caminando rumbo a la sala en la que habíamos hecho el viaje cuando nos dimos
cuenta de un grupo de los seres dorados iban caminando por otro corredor
mientras iban hablando, lo interesante del asunto es que tanto Oscar como yo
les entendimos lo que iban diciendo, al parecer con los cascos puestos estos
tenían un traductor y lo que los seres decían sonaba ya traducido en nuestras
cabezas, fantástico, iban hablando de un grupo de humanos que tenían separados
en otro lugar con el cual iban a empezar a hacer pruebas, Oscar y yo decidimos
seguirlos a una distancia prudente, puesto que no queríamos que nos
descubrieran, así que tratamos de pasar desapercibidos, nos mantuvimos alejados
del grupo pero lo suficientemente cerca para ver lo que iban a hacer, el grupo
llego a un salón pequeño comparado con el otro gran salón donde estaban las capsulas, en este salón pequeño también
las había, le calcule que podía haber alrededor de unas doscientas y en ellas había
tanto mujeres, hombres, niños y niñas, teníamos que encontrar la forma y el
tiempo para revisarlas y así seguir buscando a nuestras esposas, era imperativo
que supiéramos si ellas estaban a bordo en la nave, yo casi estaba seguro que así
era, pero ya habría oportunidad de comprobarlo, más tarde Oscar y yo tuvimos la
oportunidad de observar el exterior por una de las grandes ventanas que tenía
la nave, fue un espectáculo alucinante, había unos edificios como de la película
las mil y una noches, había muchas naves pequeñas como del tamaño de un auto
terrestre que iban y venían de todos y a todos lados y circulaban por muchos
niveles casi tantos como pisos tenían los edificios más altos, El cielo
era de un limpio como no había visto jamás, totalmente transparente,
seguramente el combustible que usaban aquellas naves personales no contaminaba
en absoluto, eso sí era tener una conciencia absolutamente ambienta-lista, la
ciencia, la cultura y la tecnología eran de primera, tanto Oscar como yo
estuvimos de acuerdo en esas aseveraciones y en eso estábamos cuando escuchamos
que se iba acercando un grupo de seres dorados, al parecer habían tomado una
decisión de qué hacer con aquellos seres humanos que tenían almacenados aparte,
Oscar y yo nos hicimos los disimulados para pasar desapercibidos y nos fuimos
atrás de ellos guardando una distancia prudente, así nos pudimos enterar que ya
iban a empezar a hacer las pruebas con ellos; para esto iban a tener que
sacarlos de la nave nodriza y llevarlos a unas instalaciones que tenían para
este propósito, nunca dijeron a qué tipo de pruebas iban a ser sometidos ni si
estas eran peligrosas o no, Oscar y yo dos dispusimos a buscar la forma de
irnos con ellos para ser testigos de las pruebas y también ir madurando un plan
de rescate por si entre ellos estaban nuestros familiares.
Mientras
llegaba la hora en que iban a hacer esa actividad Oscar y yo nos dispusimos a
ocupar ese tiempo investigando como era que estaban distribuidos los
prisioneros en las capsulas, fue así como nos dimos cuenta que como ya lo
habíamos visto en la primera nave en la que nos colamos estaban aparte mujeres
de hombres y de niños, esperamos a que no hubiera seres ni metálicos ni dorados
en las cercanías y nos fuimos acercando al salón pequeño donde estaban las
capsulas, Oscar y yo estuvimos de acuerdo en dividirnos y empezar la búsqueda
desde diferentes lugares, él lo haría desde la derecha y yo empezaría por la
izquierda, quiso el destino que por donde empecé yo eran capsulas donde había mujeres,
en la primera capsula que revisé en seguida me di cuenta que las mujeres
estaban desnudas y que las capsulas estaban llenas de un líquido parecido al
aceite, era transparente e incoloro, los cuerpos estaban como suspendidos en el
y como dormidos o en coma inducido, seguí revisando las capsulas una por una y
cuando llevaba revisadas veinte de ellas, oh sorpresa encontré la capsula donde
estaba suspendido el cuerpo de mi esposa, trate de abrir la capsula, le pegue
pero en seguida me puse a pensar en que nos podían descubrir, me serene y me
puse a pensar que es lo que podía hacer y llegue a la conclusión de que
teníamos que elaborar un plan mejor diseñado para poder rescatarla y después
buscar a nuestros hijos, corrí para avisarle a Oscar acerca del hallazgo, él
también se puso contento, nos separamos un poco para poder trazar un plan de
rescate de mi esposa, íbamos a tratar de rescatarla cuando hubiera menos
tránsito de seres dorados en ese salón, en un tiempo en específico supusimos
que estos seres se tendrían que ir a dormir o a descansar y era cuando íbamos a
ir a intentar el rescate, pasaron algunas horas y cuando vimos que en el salón
se apagaban las luces supusimos que los seres ya se iban a descansar, aun les
dimos 30 minutos más y en seguida nos dirigimos al salón, aun con las luces
apagadas teníamos buena visibilidad, nos dirigimos directamente a la capsula
donde estaba ella, revisamos la capsula, tenía varios botones y una palanca; no
sabíamos cómo era que se abría la capsula y tampoco como reanimarla a ella y
sacarla de esa especie de sueño inducido, intentamos con todos los botones y la
palanca pero la capsula permaneció sin abrirse, lo intentamos varias veces pero
sin resultados positivos. Pasada una hora de intentos nos tuvimos que dar por
vencidos sin poder abrir la capsula, nos retiramos a una sala contigua a tratar
de descansar un poco, ya mañana veríamos que hacer, afortunadamente los
asientos que había en esa sala se hacían reposet y pudimos descansar bastante
bien, al otro día muy temprano nos despertó el movimiento de los seres dorados,
al parecer iban a empezar a hacer las pruebas a los encapsulados, Oscar y yo
nos mantuvimos a la expectativa, teníamos que lograr ir a donde fuera que se fueran
a llevar las capsulas para aplicarle las pruebas a nuestros humanos, cuando nos
dimos cuenta que para el primer traslado habían elegido las primeras 20
capsulas donde se encontraba la capsula donde estaba recluida mi esposa nos
preparamos Oscar y yo para por lo menos seguirlos, asi lo hicimos, los seres
dorados trajeron un vehículo que era como una plataforma para llevar las 20
capsulas a otro lado y Oscar y yo nos las ingeniamos para poder subir a bordo
camuflados entre las capsulas, la plataforma se empezó a mover a otro salón de
mayor tamaño en el que había un sinfín de máquinas, pantallas y aparatos,
fueron sacando una a una a las mujeres y entre dos seres dorados las fueron
sometiendo a diferentes pruebas en los tantos aparatos y maquinas, los resultados
los iba anotando otro de los seres dorados en una especie de computadora o
Tablet portable, después sabríamos que lo que realmente estaban haciendo con
las mujeres era someterlas no a pruebas sino a tratamientos que las iban a
curar de los males que tuvieran ya fueran padecimientos por la edad o
enfermedades realmente graves, mi esposa por ejemplo padecía de Osteoartritis,
una enfermedad de los huesos por falta de calcio y un padecimiento de los
riñones y vejiga ocasionado por una bacteria, cuando le tocó el turno a mi
esposa nos dimos cuenta que en realidad no estaban desnudas sino que traían
puesto un traje de un material tan fino que se confundía con su piel, al pasar
por las diferentes máquinas para los tratamientos no despertaban totalmente de
aquel sueño inducido pero eran capaces de escuchar órdenes y obedecerlas,
después al terminar de hacerles los tratamientos ya no las regresaron a las
capsulas sino que las ponían en unas camillas con ruedas y las iban acomodando
ordenadas en la misma sala, al parecer las iban a dejar allí en recuperación,
en la primera oportunidad que tuvimos Oscar y yo nos bajamos de la plataforma y
buscamos un lugar para poder escondernos y pasar desapercibidos y más tarde
intentar rescatarla, nos acomodamos atrás de unas máquinas que no habían usado
los seres dorados en los tratamientos, ahí estuvimos hasta que se hiso tarde y
los seres dorados se fueron a descansar; tanto Oscar como yo dedujimos que ya
era de noche aunque dentro de la nave era difícil saberlo por la gran cantidad
de luces que estaban encendidas, mismas que se apagaron en cuanto ellos se
fueron, dejamos pasar un tiempo prudente; después de media hora en que ya no
hubo movimientos, tomando todas las precauciones nos fuimos acercando a la
camilla donde descansaba mi esposa.
Estuvimos un buen rato tratando de despertarla o
reanimarla sin resultados positivos, pero cerca de una hora después ella
despertó por sí sola, supuse que era por una especie de anestesia que le habían
aplicado cuando la sometieron a los tratamientos, cuando me vio estuvo a punto
de gritar de gusto y sorpresa, pero alcance a taparle la boca, le hable al oído
y trate de explicarle todo lo que había pasado desde que regresábamos de la
fiesta, me miro entre sorprendida y excitada por contarme también ella todo lo
que había pasado desde entonces, trate de calmarla y le dije que íbamos a
rescatarla Oscar y yo, le dije que él también era un sobreviviente del
holocausto que habíamos sufrido, me dijo que los visitantes los habían tratado
muy bien, siempre de manera respetuosa y con amabilidad y que le ponían un
casco y de esa manera les entendía todo lo que le decían, la habían alimentado
y vestido desde entonces, además nos contó que ella sabía dónde tenían a
nuestros hijos, ya que primero a ellos los habían encapsulado pero le habían
dado el número de las capsulas y la ubicación, pero las explicaciones las
deberíamos dejar para después, era urgente que la sacáramos de ahí, como
pudimos le ayudamos a que bajara de la camilla y sigilosamente nos fuimos al
salón donde habíamos estado la primera vez y de donde habíamos sacado los
trajes espaciales, nos sentamos en los sillones con los que contaba el salón
para descansar y continuamos platicando, mi esposa nos contó cómo habían pasado
para ella los acontecimientos
En medio de la nada... Capitulo 1
Lo
primero que sentí fue lo duro del suelo donde me encontraba tirado, por un
momento me quede quieto tratando de ubicarme acerca de donde estaba, escuche
con atención todos los ruidos que había a mi alrededor: nada, no lograba escuchar
nada, todo era silencio a mi alrededor además de que también eran tinieblas, no
importaba si tenía los ojos cerrados o abiertos; por lo poco que pude palpar de
terreno a mis espaldas parecía que estaba a la intemperie, a campo raso o sea
en el exterior, abrí una vez más los ojos, no alcance a percibir nada, como
dije antes todo era oscuridad y tinieblas al rededor mío.
Después
de un buen rato de seguir acostado boca arriba, ya cansado me senté y seguí
cavilando para mis adentros, tenía conciencia, sabía quién era, mi nombre es
Juan, sabia donde vivía, sabía que tenía familia, incluso al oír el rechinar de
las tripas en mi estómago; sabía que tenía hambre, recordé claramente la noche
anterior en la cual habíamos sido invitados a una fiesta de cumpleaños por uno
de nuestros familiares, fuimos a dicha fiesta, nos divertimos como nunca,
cenamos, bebimos, bailamos, nos cansamos de hacerlo y cuando llego la hora de
despedirnos y regresar a nuestra casa, abordamos nuestro coche, nuestra casa en
realidad no estaba muy lejos, teníamos que recorrer cerca de 10 kilómetros para
llegar de regreso a nuestra casa, partimos diciendo adiós a nuestros familiares
que aún se quedaron en la fiesta, yo iba manejando el coche, cuando íbamos más
o menos a la mitad del recorrido hacia nuestra casa se me hizo raro no ver a
nadie en las calles, ni en coche ni caminando, eran las dos de la mañana, una
hora aun aconsejable para andar en la calle en fin de semana, ni un alma se
veía en los alrededores, las luces de las casas apagadas, nada de gente en las
calles, vaya ni animales como gatos o perros se veían en las calles y de
repente sobrevino el holocausto, primero vi cómo se apagaban las luces de las lámparas
en las calles, escuche un ruido ensordecedor y sentí como el coche donde
viajábamos se levantó del piso, explotaron los vidrios de las ventanas del
coche en mil pedazos, también escuche como explotaban las llantas, sentí un
golpe en la cabeza y después desperté aquí como lo explique antes.
Me
anime un poco y me levante, mis ojos poco a poco se habían ido acostumbrando a
la oscuridad total, alcance a distinguir la diferencia entre la superficie del
terreno y la parte del cielo, del aire, del espacio o como lo quieran llamar;
olía a quemado, aun había humo y polvo en el ambiente; mientras más arriba
estabas más costaba respirar, ¿voltee hacia arriba y alcance a percibir una
nata descomunal de humo y polvo, que había pasado ahí me pregunte? ¿Parecía que
estaba viendo una escena de alguna película del fin del mundo, de un holocausto,
una escena dantesca de muerte y destrucción, me imagine que mil cosas habían
pasado, quizá había estallado la tercera guerra mundial?, ¿había explotado una
bomba nuclear? ¿o una bomba de neutrones?, o quizá había habido algún ataque
terrorista? No solo no tenía la respuesta, tampoco había nadie a quien
preguntarle, por enésima ocasión voltee haca arriba para observar el cielo en
busca de alguna referencia para poder ubicarme, no alcance a distinguir a la
luna, ni a las estrellas, ni nada, la gran nata de humo y polvo no lo permitía,
¿qué hacer? Me esperaba en el mismo lugar a que se aclarara el panorama
devastador o empezaba a caminar hacia ningún lado porque no sabía dónde estaba
ubicado, lo más seguro es que si empezaba a caminar sin rumbo, me perdiera mas
así que decidí sentarme nuevamente y esperar a que amaneciera o aclarara la
oscuridad que imperaba en el lugar, la oscuridad era la reina del lugar en este
momento era todo lo que podía percibir, no alcanzaba a ver más allá de unos
diez metros de distancia, me recosté nuevamente en el duro suelo del terreno y
cansado de pensar cerré los ojos, me fui quedando lentamente dormido, no supe
cuánto tiempo paso conmigo en ese estado, quizá fueron minutos, quizá fueron
horas o incluso pudieron pasar días, después de ese sueño un tanto reparador
desperté, no abrí los ojos inmediatamente, trate de concentrarme en escuchar
algún ruido, algún sonido, a lo lejos alcance a oír una especie de tos, una
especie de quejido, me anime a abrir los ojos, ya había un poco de claridad
aunque aún había mucho humo y polvo, una vez que mis ojos se acostumbraron al
ambiente, descubrí que ya podía vislumbrar algunos bultos e imágenes como a
unos quince metros de distancia, alcance a divisar un coche que se parecía al
mío, me acerque lentamente, trastabillando por tanto escombro esparcido por
toda la superficie del terreno que pisaba, llegue al coche y verifique que en
efecto era el mío, lo revise de arriba a abajo y nada, el coche estaba tan solo
como yo en ese momento, estaba en medio de lo que parecía ser un parque aunque
lo que antes parecía haber sido pasto, ahora eran solo cenizas, y se veían
también los restos de algunos árboles totalmente calcinados, me dio curiosidad
y hasta ese momento baje la mirada y me vi los pies, las piernas y parte del
tronco de mi cuerpo, descubriendo que tanto mis zapatos como mi ropa estaban
hechos jirones y chamuscados, entonces pensé: sobreviví de milagro y me
pregunte algo que debí de preguntarme hacía mucho rato, que paso con mi
familia?, que paso con mi esposa?, ¿qué paso con mis hijos?, como les dije al
principio yo estaba consciente, sabía quién era, sabía que tenía familia, sabia
de donde veníamos hasta antes de lo que nos pasó, lo que no sabía era lo que
nos había pasado ni donde me encontraba en esos momentos, mucho menos sabia en
donde habían quedado mi esposa y mis hijos, estaba preocupado no por lo que
había pasado sino porque estaba solo, ¿a dónde habían ido todas las demás
personas que vivían ahí? O a lo mejor todos estaban muertos o apenas iban a
despertar o habían despertado como lo había hecho yo, aunque no hacía frio me
estremecí, ¿y ahora que iba a hacer?, mi estómago volvió a recordarme que tenía
hambre, esto me deicidio a empezar a caminar, avance de frente por la calle
volteando a derecha e izquierda cada ciertos pasos, todo lo que alcanzaba a ver
era devastación, ni las casas estaban en pie eran solo montones de escombros,
me anime a acercarme a uno de esos montones buscando algo que comer, empecé a
remover los escombros con la ayuda de un palo que estaba por ahí cerca, había
entre los escombros pedazos de muebles, ropa quemada, restos de colchones,
pedazos de zapatos, pero de comida o alguna otra cosa comestible nada, seguí
avanzando con trabajos entre los escombros, parecía que estaba caminando en una
zona de guerra después de un ataque aéreo anti-tanques, llegue a una esquina y
di vuelta a la derecha a unos veinte metros alcance a ver los restos de lo que
parecía que había sido una tienda, me alegre seguramente allí debe haber por lo
menos algunas golosinas para calmar mi hambre, llegue a los escombros, la
tienda en cuestión había aguantado de mejor manera el cataclismo ya que solo se
había caído una pared pero las otras tres estaban en pie, entre con mucho
cuidado tratando de cuidar donde pisaba, llegue a unos anaqueles donde se
suponía que había pan y galletas, estaban las envolturas pero quemadas, avance
más y encontré una vitrina, la revise, los vidrios estaban rotos, todo lo que
estaba adentro estaba igual quemado, había restos de lo que parecía ser queso,
tome un pedazo, me lo lleve a la boca, lo probé; sabia a quemado, lo mastique
con cuidado y lo trague, no era lo que esperaba pero algo era algo, continué
buscando, fui a dar de frente con un refrigerador vertical metálico al fondo de
la tienda donde hacían esquina dos de las paredes y parte del techo, al parecer
este refrigerador estaba en mejores condiciones ya que allí encontré algo de
carnes frías como jamón, mortadela, tocino, y un paquete de pan para rebanar,
comí de todo un poco, enseguida me enfoque en encontrar algo en que hacer un
itacate para llevarme conmigo lo que había quedado de comida, después de mucho
buscar encontré una bolsa de plástico que no estaba totalmente quemada y la use
para guardar el pan, el jamón y la mortadela, salí del lugar ya con el hambre
saciada en parte, ahora lo que importaba era encontrar algún sobreviviente de
aquel maremágnum de caos y destrucción, no sabía a ciencia cierta hacia dónde
ir, pensé en regresar sobre mis pasos pero enseguida deseche la idea, para que
iba a querer regresar a un lugar donde no había nada?, mejor era seguir hacia
adelante o a cualquiera de los lados que pudiera ir, aun no se podía ver con
claridad y a una distancia suficiente para poder ubicarme, hasta ese momento me
acorde que yo traía celular en la bolsa de mi pantalón, inmediatamente toque
las bolsas de mi pantalón y sentí algo duro y con forma rectangular en una de
ellas, metí la mano a la bolsa expectante, agarre el objeto firmemente, lo
saque de un golpe y ¡sí!, ¡sí!, era el bendito celular, lo primero que cheque
al reanimarlo era que tanto le quedaba de batería, tenía como la mitad de la
misma, pero al fijarme si tenía señal del satélite vi con desanimo que no tenía
nada de señal, estaba muerto, pero me sirvió para ver la hora, eran las doce
del mediodía, abrí la aplicación de la radio, trate de sintonizar una estación
pero como también era un servicio que le llegaba por medio del satélite, solo
escuche estática e interferencia, el celular no me iba a servir de gran ayuda,
solo iba a poder ubicarme en cuanto a la hora del día, en la otra bolsa del
pantalón encontré mi navaja suiza, está siempre me acompañaba a donde quiera
que iba, había sido un regalo de la empresa en la que había trabajado ya hacia
algunos años, seguí adelante caminando hacia no sé dónde, pero no me podía
quedar detenido allí en ese lugar, camine por cerca de dos horas, esquivando
montones y montones de escombros, hasta que alcance a distinguir un edificio
grande que seguramente estaba mejor construido que el resto porque este había
aguantado de mejor manera aquel holocausto de destrucción, al irme acercando a
la construcción empecé a ver que después de mucho tiempo de buscar y buscar a
alguien más distinguí a dos personas que sin embargo al verme corrieron
asustados hacia adentro del edificio y cerraron la puerta de la entrada, corrí
hacia la entrada del edificio y llegue jadeando a la puerta y toque con
desesperación, gritando que estaba desarmado, que era amigo, y que yo también
estaba perdido en aquel caos, después de mucho rato y conmigo tirado en el piso
descansando, se fueron acercando a la puerta las dos personas que había visto
correr antes, no abrieron inmediatamente la puerta sino que desde adentro me
preguntaron primero tímidamente, quién eres?, de dónde vienes?, que quieres?,
vienes solo?, a todas las preguntas trate de darles contestación con la poca
información que tenía a la mano o recordaba, al fin al parecer los convencí que
mis intenciones eran buenas y abrieron la puerta, tendiéndome la mano uno de
ellos me dijo yo soy Pedro y este es mi compañero Oscar, mucho gusto les dije
después de estrechar sus manos mi nombre es Juan, detrás de mi cerraron la
puerta y se encaminaron por el pasillo de entrada del edificio conmigo detrás,
llegaron a la puerta de un departamento, entramos mientras me decían que tenían
una compañera más que estaba herida, la encontramos tirada en la sala sobre un
sillón improvisado como cama, me incline hacia él, al parecer dormía, tenía
descubierto el tórax y alcance a ver una herida que partía de la parte derecha
de su pecho derecho hacia el estómago de manera diagonal, eran aproximadamente
unos veinte centímetros de una herida superficial que solo había cortado la
piel y parte del musculo o carne, con cuidados y curaciones comunes sanaría en
unas dos semanas, era una mujer cuyo nombre me dijo Pedro era Lucia, me deje
caer en otro de los sillones de aquella polvorienta sala, tenía muchas horas
caminando desde que desperté aquella madrugada y sin descansar en un lugar
cómodo, le pregunte a Pedro que si ya habían comido algo, contesto algo triste
que no, que lo último que habían comido había sido antes de la explosión que
había causado aquella destrucción en el lugar, que cuando los descubrí venían
de buscar algo para comer, abrí la bolsa que traía amarrada al cinturón de mi
pantalón, sacando de ella los restos del jamón, mortadela y pan que traía en
ella, se los ofrecí, vorazmente, agarraron la bolsa y se repartieron la comida
dividiéndola en tres partes iguales, pensando en que pronto despertaría Lucia,
una vez que terminaron con el poco alimento que pude proveerles, también se
sentaron en el sillón y comenzamos a platicar acerca de lo que había pasado
Pedro apuntaba que aquello podía ser el resultado de un ataque terrorista
dirigido a Estados Unidos, que nos había alcanzado, Oscar en cambio opinaba que
podía ser la explosión de una o más bombas al haberse originado la tercera
guerra mundial, en ese momento y después de pensarlo varias veces me atreví a
verter una tercera opinión, una opinión que hasta el momento no había tomado en
cuenta y les dije, a ver qué tal si es un ataque extraterrestre y desde el aire
nos bombardearon unas naves nodrizas, Pedro y Oscar estallaron en carcajadas
sin poder contenerse, rodaron por el piso por los estertores que les provocaba
aquel ataque de risa, cuando se repusieron me miraron aun entre divertidos e
incrédulos diciendo: tu si estás bien loco Juan, como se te ocurren esas ideas,
lo tome con calma y después de pensarlo unos segundos les dije: a ver si
hubiera sido un ataque terrorista por fuerza deberíamos haber escuchado alguna
noticia en la radio o en la televisión en los días previos a este, por otro
lado si hubiera estallado la tercera guerra mundial igual, deberíamos haber escuchado
en las noticias algo que nos indicara que podía pasar esto, también les hice
ver que para hacer algo de esa magnitud tuvo que ser por medio de aviones o
algún otro artefacto volador y no vimos nada, no nos dimos cuenta de algo raro que estuviera pasando antes de
los hechos, en cambio mi teoría del ataque extraterrestre tomaba fuerza porque
les explique, las naves extraterrestres pudieron haberse acercado a la tierra
sin hacer ruido, aprovechando la oscuridad de la noche, rodearnos y con un
ataque simultaneo en conjunto, con un solo disparo de cada nave pudieron
ocasionar todo este daño, por eso no nos dimos cuenta de nada, hasta que
despertamos envueltos en este holocausto, Pedro y Oscar, se quedaron viendo
entre ellos por unos segundos y después sincronizada mente voltearon a verme a
mi casi convencidos de que podía ser buena mi teoría, de hecho continué
diciendo, ahorita es probable que los extraterrestres estén allá arriba con sus
naves en estacionario, esperando a que se disipen las tinieblas provocadas por
el humo y polvo que se levantó a consecuencia del ataque para aniquilarnos a
los que sobrevivimos al ataque en primera instancia, Pedro y Oscar volvieron a
intercambiar una mirada llena de incredulidad y basados en todo lo que lleva
vamos visto y hablado estuvieron de acuerdo conmigo y mi teoría, entonces que
vamos a hacer dijo Pedro, esperar le conteste, justo ahora no podemos hacer
nada solo esperar y procurarnos alimento y agua, sobre todo agua ya que no
tenemos, ya exploraron los alrededores?, si dijo Oscar pero no hay gran cosa,
solo un par de lo que eran unas tiendas y no hay nada en condiciones de
comerse; después de pensarlo unos segundos les solté: vamos a tener que
aventurarnos más lejos les dije, vamos a organizarnos y mañana saldremos a
explorar los alrededores, hoy ya no porque ya es tarde y en la noche no se ve
casi nada, los dos estuvieron de acuerdo; en ese momento se escuchó un quejido,
inmediatamente todos volteamos a ver a Lucia, había despertado y se quejaba, al
parecer le dolía mucho la herida, era una herida grande pero desde mi punto de
vista era superficial, ya que no iba más allá de la piel y parte del musculo,
me presentaron con ella, nos saludamos y le pregunte que si tenía hambre, dijo
que sí que mucha, le arrime la bolsa con la parte de comida que habíamos
guardado para ella y en unos cuantos segundos dio cuenta de ella, me arrime a
la salida del departamento, alcance a vislumbrar parte de la calle, el sol se
estaba poniendo y regresando con mis compañeros les pregunte, hay donde
acostarse?, hay cobijas con que taparse?, en esta ocasión fue Oscar el que me
respondido, si dijo en este departamento en la parte de arriba hay tres
recamaras, todas tienen cama con su ropa, pensé “con su ropa” quiere decir que
tienen cobijas, me dirigí hacia las escaleras y subí a ver las recamaras, las
tres eran de dimensiones parecidas, tres metros y medio por lado, las tres
equipadas con camas matrimoniales, en cuanto a muebles solo habían las cómodas
a los lados de las camas y un closet en cada recamara, los revise, todos tenían
algo de ropa y zapatos; en dos de las tres recamaras había ropa y zapatos de
hombre y en la tercera había ropa y zapatos de mujer, todo eso nos podría
servir más adelante, elegí la recamara de hombre que estaba a la derecha al
subir la escalera, por la ventana podía fácilmente dominar la calle con buena
vista hasta la esquina próxima, esto en estas circunstancias era una ventaja,
baje a la sala y le hice saber en qué recamara iba a descansar más tarde,
ninguno puso objeción y dimos por zanjado el asunto, afuera ya estaba oscuro,
saque el celular y vi que ya eran las ocho de la noche, aun estuvimos
platicando un buen rato ahí en la sala, resulto que los tres eran de carca de
la zona donde estábamos pero ninguno se conocía con anterioridad al desastre,
concluimos la plática y nos despedimos cada quien trataría de descansar por su
lado, Pedro y Oscar en las otras dos recamaras restantes y Lucia se quedaría
dónde estaba, en la cama improvisada en la sala, volví a subir la escalera,
entre en la recamara y con la última y escasa luz de día, me metí a la cama, y
dentro de un rato pude conciliar el sueño, este fue muy agitado durante toda la
noche, desperté varias veces, en una de las veces que desperté lo hice porque
escuche unos ruidos muy extraños, escuche unos como golpes que se sucedían unos
atrás de otros, muy fuertes pero lejanos, como si se tratara de un ser
gigantesco dando pasos a la distancia, eran las tres y media de la mañana, me
voltee en la cama y me volví a quedar dormido, eran las nueve de la mañana
cuando desperté nuevamente, me levante de la cama, abrí el closet y me probé un
pantalón de mezclilla que parecía ser de una talla acorde con la mía, me quedo
perfecto mejor que mandado a hacer, también tome una playera de uno de los
cajones, calcetines del otro, termine de vestirme y baje por las escaleras
hacia la sala, ya estaban ahí mis compañeros, platicamos de cómo nos íbamos a
organizar, quedamos en que en esta ocasión Oscar se iba a quedar con Lucia para
no dejarla sola y Pedro y un servidor iríamos a explorar los alrededores, así
quedamos de acuerdo, Pedro y yo salimos, en la calle encontramos un pedazo de
tubo, lo tome, me lo llevaría, este me serviría para hurgar entre los escombros
en busca de algo servible, Pedro encontró un palo, igual lo tomo, en un momento
dado lo esgrimiríamos como arma contra cualquier posible amenaza, empezamos a
avanzar, lo haríamos hacia el norte intentando no perdernos, caminamos cerca de
cinco cuadras y Pedro me comento que hasta ahí ya habían explorado, bien le
dije entonces de aquí en adelante hay que tener los ojos y oídos bien abiertos
y en alerta, Pedro estuvo de acuerdo, una cuadra más adelante encontramos una
especia de centro comercial en el cual había varios locales comerciales en los
que entramos para buscar agua y alimentos, todo lo comestible valía para
recolectarlo, el primer local era una pequeña tienda de abarrotes, ahí
encontramos un garrafón parcialmente roto pero aún conservaba cerca de la mitad
del agua que había contenido, eran como diez litros, lo cargue, más adelante
había tirado otro garraron intacto aun con tapa pero vacío, lo agarre y
trasvase el contenido del garrafón roto, cargue el garrafón a medio vaciar y
seguimos avanzando, entramos al otro local era una tienda de carnes frías y
quesos, bendito sea Dios encontramos varias cosas como un paquete de jamón,
varios quesos panela de a medio kilo y un paquete de pan integral Bimbo, con
esto era suficiente para comer y beber el día de hoy, regresamos sobre nuestros
pasos y al llegar al edificio donde estaba el departamento que ocupábamos,
entramos al edificio, nos dirigimos a la sala y sorpresa no había nadie, no
estaba Lucia recostada donde la habíamos dejado, también Oscar brillaba por su
ausencia, Pedro y yo descargamos los alimentos y el agua que traíamos cargada,
nos sentamos a descansar mientras pensábamos y platicábamos acerca de la
desaparición de nuestros compañeros, en eso estábamos cuando escuchamos la
tímida voz de Oscar desde arriba de la escalera, muchachos son ustedes?, le
contestamos que sí, eso lo animo a bajar la escalera; al llegar abajo nos dijo,
es que nos escondimos porque escuchamos unos ruidos allá afuera, subí a Lucia
cargada a una de las recamaras, allá esta todavía, los tres nos dirigimos hacia
arriba, Oscar había instalado con buen tino a Lucia en la recamara de mujer,
nos sentamos en la orilla de la cama y empezamos a preguntarles acerca de los
ruidos que habían escuchado afuera, ¿yo solté inmediatamente eran ruidos como
de más gente? Oscar contesto, no creo que se tratara de gente ya que eran unos
ruidos como una serie de golpes distanciados uno o dos segundos entre uno y
otro, inmediatamente recordé lo que me había despertado en la madrugada, los
golpes eran parecidos a los que acababa de describir Oscar, lucia callada hasta
ese momento abundo sobre el tema y dijo también se oían algunos gritos después
de esos golpes y los gritos si parecían ser de humanos, todos nos quedamos
pensando por unos segundos preocupados y algo temerosos pero mucho más
intrigados, que podían ser aquellos golpes que ya había escuchado en la
madrugada de ese mismo día, no estaba seguro que era pero lo que si me podía
imaginar era que era algo grande lo que provocaba estos ruidos, convencimos a
Oscar y a Lucia de bajar a la sala para poder desayunar, ya era algo tarde y
aun no lo habíamos hecho, bajamos a lucia con mucho cuidado entre Pedro y yo,
Oscar iba adelante allanando nos el camino de cosas y escombros, llegamos a la
sala, instalamos a Lucia nuevamente en la cama y sacamos parte de lo que
habíamos encontrado, corte cuatro rebanadas de jamón y de queso ayudado de mi
separable navaja suiza, abrimos la bolsa del pan bimbo y empezamos a almorzar,
lo hicimos con ganas, vaya que si teníamos hambre, al terminar con nuestra
ración de comida, bebimos como pudimos algo de agua también, todos estamos
sedientos, terminamos de comer y a lo lejos volvimos a escuchar los golpes de
los que habíamos hablado hacia un rato, en esta ocasión no habíamos escuchado
gritos, la situación era alarmante, que podían ser esos ruidos me pregunte a mí
mismo por enésima vez, el día de hoy ya casi se podía ver el cielo, yo creo que
mañana ya se va a poder ver aunque no claramente, el resto de la tarde lo
dedicamos a tratar de asear y recoger un poco el interior del departamento,
hicimos varios viajes del interior del departamento hacia la calle llevando
escombros, una vez que hubimos terminado nos dispusimos a comer, en esta comida
seguramente se acabarían las provisiones y mañana tendríamos que volver a salir
a buscar más alimentos, comimos sin interrupciones, pasamos el resto de la
tarde descansando y volvió a llegar la noche, me despedí y me retire a mi
habitación, en esta ocasión pude dormir de mejor forma, esta noche no escuche
los golpes que había escuchado la noche anterior, gracias a Dios pude dormir de
mejor manera, aunque; estoy intranquilo porque no se nada de mi familia, hasta
el momento no hay ningún indicio acerca de que fue lo que paso y donde pudieran
estar.
Desperté
temprano y me quede un rato más acostado aunque ya sin dormir, el plan para el
día de hoy seria explorar hacia el otro lado del lugar en busca de comida que
nos pueda alimentar por lo menos el día de hoy, deje la cama como a las ocho de
la mañana, cuando escuche que mis compañeros ya andaban en la planta baja, baje
la escalera, los salude, y acordamos intercambiar de acompañantes, Pedro se
quedaría a acompañar a Lucia y Oscar vendría conmigo a explorar, en cuanto
salimos a la calle notamos más luminosidad, ya podíamos ver de manera más clara
el cielo, nos impactó que al observar el cielo notamos una formación de nubes
de forma circular, esta formación era gigantesca, también había otras
formaciones más pequeñas alrededor de la primera, alcance a contar quince
formaciones pequeñas acompañando a la primera, le dije a Oscar qué opinas de
esto, que crees que puedan ser?, no lo se me contesto Oscar, esas figuras en
las nubes podrían haberse formado a consecuencia de la primera explosión y
podrían ser temporales, yo creo que poco a poco se van a in difuminando, mmmmm
conteste pero no externa mi opinión, yo tenía una opinión muy diferente a la de
Oscar, casi estaba seguro que esas formaciones ocultaban algo, tenía que haber
algo más de fondo, alguien nos estaba vigilando desde las alturas, una
inteligencia superior debía estar detrás de todo esto, una inteligencia
superior y mucho más avanzada que la nuestra aquí en la tierra, una
inteligencia que sin duda tenía muchos años, quizá décadas o incluso siglos
observándonos, estudiándonos, visitándonos periódicamente, sin hacer ruido, sin
ser vistos en la mayoría de las veces, algunas de las pocas veces que habíamos
podido ver algo, eran solo segundos, algo efímero, tan efímero que a veces
hasta pensábamos que no era real, mucha gente había hecho avistamientos de
Ovnis en muchos lugares de nuestro mundo, pero hasta el momento nadie podía
probar que los avistamientos, algunos incluso grabados con alguna cámara de
vídeo o con la cámara de vídeo de algún celular, o tan solo unas fotografías como
prueba, nadie podía dar crédito a estas personas por los avistamientos basados
en esas pruebas, pero yo estaba seguro que el futuro ya nos había alcanzado,
con esta visita no muy amistosa que nos estaban haciendo en estos días; que
pretendían estos seres avanzados, que pretendían estos seres de las estrellas?,
quizá conquistarnos? O quizá destruirnos?, no tenía sentido lo que estaba
pensando, en teoría ellos nos habían creado seguramente como una sociedad
inferior, poco avanzada para que nosotros mismos fuéramos evolucionando como a
fin de cuentas lo habíamos hecho, a lo mejor se habían cansado de nosotros y de
nuestro trato poco cordial hacia nuestro planeta, estábamos a punto de
destruirlo, la contaminación generada a través de los siglos estaba en este momento
a un nivel máximo nunca antes visto, hasta antes del gran ataque había en la
tierra algunos países en donde ya estaba muriendo mucha gente por problemas
asociados con la contaminación, por más que trataba la sociedad de minimizar
este problema no permitiendo que los vehículos terrestres circularan diario, el
problema persistía e incluso se agravaba sin importar las medidas que la gente
tomara, habíamos llegado a un nivel máximo de contaminación, quizá nuestros
creadores dándose cuenta de este problema terrestre, se habían hartado de
nosotros y estaban a punto de destruirnos, de desaparecernos de la faz de la
tierra para crear otra civilización quizá más avanzada tecnológicamente que la
nuestra, o quizá estoy siendo demasiado pesimista y a lo que venían era a
ayudarnos?, difícil de creer, entonces porque nos habían hecho esto?, porque el
ataque?, aunque siendo sinceros hasta el momento no había visto un solo cuerpo
tirado en las calles, no había visto un solo muerto a consecuencia del terrible
ataque, pensando en esto, donde habían quedado todos los muertos que sin duda
debía haber a consecuencia de ello?, preguntas difíciles de responder, yo diría
que imposibles de responder.
Oscar
y yo seguimos caminando los estábamos haciendo hacia el sur, como lo habíamos
acordado al salir, avanzamos lentamente, una cuadra, dos, cuando estábamos
avanzando por la tercer cuadra, alcanzamos a ver un edificio alto, era como de
cinco pisos, nos faltaban unas tres cuadras para llegar a él, seguimos
avanzando penosa-mente entre los escombros, hasta el momento nuestros esfuerzos
por encontrar alimento habían sido infructuosos, de pronto vimos pasar una
sombra negra de derecha a izquierda muy rápidamente, Oscar y yo cruzamos una
mirada inteligente preguntándonos que había sido?, ninguno de los dos podía
responder la pregunta, en eso estábamos cuando la sombra volvió a pasar ahora
de izquierda a derecha mucho más cerca de nosotros y ladro varias veces, ¡sí!
Era un perro negro el que había pasado, lo supimos no porque lo hayamos visto
sino por los ladridos que externo al vernos, no se escuchaba enojado ni a la
defensiva, sino más bien eran ladridos que sonaban contentos pero con cierta
desconfianza, la sombra negra o mejor dicho el perro regreso nuevamente y dando
brincos de alegría dio varias vueltas alrededor nuestro, trate de calmarlo
hablándole suavemente, quieto perrito, quieto y este poco a poco dejo de dar
vueltas y se acercó dócilmente y humillándose ante mi mano extendida para
acariciar su cabeza, hice contacto con ella y el perro emitió una especie de
sonido de aprobación y amistad, lo acaricie por unos segundos, después lo hizo
Oscar y rápidamente nos hicimos amigos de aquel nuevo acompañante, rápidamente
lo llamamos “Sombra” porque así había llegado a nuestras vidas como una sombra,
sombra lo entendió desde la primera vez que lo llamamos así y contesto con un
ladrido de aprobación, continuamos caminando hacia el edificio que cada vez
estaba más cerca, cuando llegamos y estando enfrente de él, nos dimos cuenta
que apenas había sufrido daños en su estructura, curiosos entramos en la planta
baja del edificio que al parecer había sido un súper de abarrotes, de tamaño
considerable, equivalente a unos cuatro locales de buenas dimensiones, desde el
momento en que entramos tanto Oscar como yo sentimos una leve vibración en el
piso del edificio, como la vez anterior que salimos a explorar, en esta tienda
también todo estaba quemado, no había nada que se pudiera aprovechar, le dimos
vuelta a la tienda de pe a pa y cuando ya estábamos a punto de salir me llamo
la atención una especie de tapa en el piso ya muy cerca de la salida, esta está
cubierta de escombros, tierra y pedazos de madera a medio quemar, los hicimos a
un lado como pudimos, la tapa estaba protegida con un candado, este; como
esperábamos estaba cerrado, lo tuvimos que forzar con el tubo que traía yo como
ayuda para explorar, cuando escuchamos que trono el candado Oscar y yo le
festejamos abrazándonos, sombra se unió al festejo parándose en sus patas
traseras y apoyando las delanteras en nosotros, enseguida abrimos la tapa, esta
parecía más bien una puerta de acceso a una especie como de refugio
anti-tornados o anti-bombas, abajo nos esperaban más sorpresas, conforme fuimos
bajando se fue intensificando la oscuridad, pero la vibración que percibimos en
el piso al entrar a la tienda se intensifico y se escuchó en forma de motor,
motor a gasolina seguramente porque se percibía un olor a ella; inmediatamente
pensamos, si es un motor y huele a gasolina este motor es para producir electricidad,
en esas estábamos avanzando de manera penosa agarrándonos de la pared, de
pronto toque algo en la pared y sentí como mi dedo se atoro en algo que cedió
ante el avance de mi mano, y se hizo la luz, si increíblemente, lo que había
tocado era un interruptor mecánico para encender y apagar la energía que daba
vida a un foco incandescente, por un momento la repentina luminiscencia del
foco nos cegó, pasaron algunos segundos para acostumbrarnos a la luminosidad,
una vez que lo hicimos, estuvimos a punto de brincar de alegría, el lugar donde
nos encontrábamos era ni más ni menos que una bodega que debía pertenecer a la
tienda que estaba arriba, había de todo, había refrigeradores, anaqueles,
cajones y cajas todos repletos de mercancías y todas en excelentes condiciones,
dimos varias vueltas viendo todo lo que había en existencia en esa bodega del súper
en el que nos encontrábamos, tomamos un yogur de a litro, un paquete de pan en
rebanadas, queso, jamón, unas latas de atún y salimos dispuestos a regresar al
edificio donde nos esperaban Pedro y Lucia, rápidamente deshicimos el camino
andado en la exploraron y llegamos al lugar donde estaban nuestros compañeros,
llegamos y les dimos la buena nueva, sacamos lo que traíamos para comer,
repartimos las cosas y nos sentamos a comer, todo era alegría en esos momentos;
una vez que terminamos de comer comenzamos a platicar, se me ocurrió
comentarles que sería mejor que nos cambiáramos a vivir a la bodega que
habíamos encontrado, que ahí tendríamos todo a la mano, por lo que habíamos
visto no había recamaras ni camas pero eso era lo de menos, después de
discutirlo un buen rato llegamos al acuerdo que nos íbamos a cambiar a la
bodega incluso por seguridad, estaríamos bajo tierra un poco más seguros en lo
que averiguábamos lo que estaba sucediendo.
Quedamos
en el acuerdo de irnos a la bodega un día después, el resto de la tarde lo
dedique a dar una vuelta por los alrededores del edificio donde estábamos
viviendo acompañado de sombra, al igual que con el resto de los lugares por los
que había pasado anteriormente, todo estaba derruido, quemado y hecho pedazos,
después de un buen rato de vagar por ahí, sombra aguzo las orejas y empezó a
ladrar de manera nerviosa, trate de ubicar el lugar del que recelaba sombra, no
pude ubicar nada, pero en ese momento sentí la vibración en el piso de esos
golpes que a mí me parecían pasos gigantes, estos se iban acercando
gradualmente, llame a sombra y decidimos retirarnos del lugar, rápidamente
llegamos al edificio, entramos y llegamos al lugar donde estaban nuestros
compañeros, no fue necesario decirles lo que habíamos sentido, ellos también se
habían dado cuenta de las vibraciones, nos miramos unos a otros nerviosos,
hasta el momento no sabíamos que era lo que provocaba esas vibraciones, después
de un rato de estar conversando decidimos irnos a dormir, subí a mi habitación,
me senté un momento en la orilla de la cama pensativo, volví a acordarme de mi
familia, donde estarían mi esposa y mis hijos, tenía que encontrarlos a como
diera lugar, me dispuse a dormir, tarde un buen rato en conciliar el sueño,
pero dormí bastante bien.
Tesoro
Corría el año de 1970, en la región de los llanos del estado
de Durango para ser más específicos y exactos vivíamos en el pueblo de Villa
Antonio Amaro, municipio de Guadalupe Victoria que es la cabecera municipal.
En aquellos días bien me acuerdo aún se manejaban las
monedas antiguas, de las que me acuerdo eran las de a centavo, de a cinco
centavos, de a diez centavos, de a veinte centavos, todas las anteriores hechas
de cobre y luego ya venían las de a cincuenta centavos y de a peso que eran por
lo menos la de a peso era ley 0.720 de plata, esto quería decir que del peso
total en gramos de la moneda el 72% del material era plata y el resto era de
otro material, supongo que era Níquel, lo interesante es que todas estas
monedas eran de curso legal, eran las que circulaban libremente en ese tiempo.
También es cierto que es estos pueblitos en aquellos tiempos
la gente aún no confiaba mucho en los bancos y de hecho había que ir a las
ciudades grandes porque en los pueblitos en aquellos tiempos ni soñando podía haber
bancos, así que la gente lo que hacía con su dinero era guardarlo ya fuera en
cajas fuertes, en arcones, en petaquillas (especie de maletas), en cajones e incluso debajo de los
colchones como rezan tantas leyendas, aunque también había gente que lo que hacía
con su dinero, sobre todo con el dinero en monedas era enterrarlo ya fuera en
alguna parte de su casa, de su corral o fuera de sus dominios, en algún cerro,
al pie de un árbol o cerca de una roca que le ayudara a recordar lo más
fácilmente el lugar del enterramiento, si no iba a ser tan fácil de recordar
entonces había gente que hacia un croquis o mapa de la ubicación del
enterramiento del dinero con instrucciones para poder localizarlo y recuperar-lo
cuando fuera menester, aunque se dieron muchos casos en que después de haber
enterrado el dinero por alguna razón no avisaron a sus familiares y solo ellos
sabían de este dinero y algunos murieron sin recuperar el dinero, hubo algunos
otros que perdieron la memoria o sufrían de Alzheimer y olvidaron que habían
enterrado el dinero u olvidaron el lugar en el que lo habían enterrado y
estamos hablando de que el monto de lo enterrado no era unas cuantas moneditas,
estamos hablando de tinas, tinajas o cajones llenos de monedas, los
enterramientos de aquellos tiempos que menos monedas contenían eran de
alrededor de quinientas monedas, estas podían ser por lo menos de pesos de
plata, pero también los había que eran pesos del sol, que eran más antiguos y
además el material del que estaban hechos era de oro, también había de monedas
de a cincuenta pesos o de a cien pesos de centenarios que eran unas monedas
conmemorativas que el gobierno había sacado para conmemorar los primeros cien
años de la independencia o de la revolución de México, estas monedas también
estaban hechas de oro macizo, en aquellos tiempos el valor de estas monedas no
iba más allá que el valor nominal de estas pero en la actualidad una moneda de
a cien pesos centenario valor arriba de veinte mil pesos cada una, así que si
estamos hablando de una tinaja con quinientas de estas monedas en la actualidad
estamos hablando de un tesoro valuado en poco más de cien millones de pesos
actuales, si alguien de encontrara un tesoro de esa magnitud ya no tendría que
volverá trabajar por el resto de su vida y tendría una vida con todos los lujos
posibles él y toda su familia, pues así están las cosas con esto de los tesoros
enterrados, hasta el momento estamos hablando solo de tesoros de monedas pero
también había gente que enterraba no solo sus monedas, también lo hacía con sus
joyas de metales preciosos, llámense joyas de playa, de oro, de platino, con
piedras preciosas incrustadas como esmeraldas, rubíes, ópalos, circonias,
zafiros, e incluso brillantes o diamantes, joyas que podían valer mucho dinero más
que las mismas monedas enterradas, en este relato voy a contarles como un
hombre tuvo la oportunidad de hacerse inmensamente rico encontrando uno de
estos tesoros enterrados.
Juan era el nombre de este hombre que vivía en el pueblo de
Villa Antonio Amaro, era de extracción humilde, formaba parte de la fuerza de
trabajo del pueblo, era peón en una de las haciendas que había en los al
rededores del pueblo, era una persona que no tenía posesiones, no tenía tierras
para sembrar, no tenía animales para el trabajo, mucho menos para montar, su
casa eran solo dos cuartos, en uno de ellos dormían él y su esposa y el otro
les servía como cocina, no tenían sala, no tenían baño, tanto las paredes como
el piso eran de adobe y tierra apisonada y para el colmo de la pobreza la casa
no era propiedad de ellos, esta era prestada, ellos solo la cuidaban mientras vivían
en ella, el panorama era realmente deprimente, Juan apenas ganaba lo suficiente
para sobrevivir, apenas les alcanzaba para comer frijolitos, sopa y tortillas,
era muy difícil que de vez en cuando comieran carne casi siempre de pollo
porque a veces mataban una gallina y ponían un caldito en la lumbre pero con
esto tendrían menos huevos que era lo que más comían en aquella casa en esos
tiempos, su ropa toda era ropa vieja que la mayoría de las veces les regalaban
los vecinos ya usada y que conforme el tiempo pasaba iba siendo parchada y
remendada para poder seguir usándola, ambos usaban huaraches de llanta porque
tener zapatos en aquellas condiciones era poco más que imposible, Juan
trabajaba de sol a sol en las labores del campo, sembraba, escardaba,
asegundaba, deshierbaba, cosechaba cuando llegaba el tiempo y todo el esfuerzo
y trabajo que el desempeñaba era recompensado con un miserable sueldo de tres
pesos diarios por una jornada de doce horas o más diarias, la única ventaja es
que las tierras en las que trabajaba estaban a las afueras del pueblo y podía
ir y venir todos los días, había peones que trabajaban en tierras que estaban
en el huérfano (lugar donde hay tierras para sembrar) y en la pastoría )otro lugar donde hay tierras para sembrar)estos dos lugares más distantes del pueblo a
dos y cuatro horas del pueblo a caballo respectivamente los peones que trabajaban
en esas tierras se tenían que quedar a dormir allá y venían cada ocho o cada
quince días al pueblo, entonces Juan era de los tenían la suerte de trabajar
cerca y todas las noches podía dormir en su casita con su esposa.
Un día después de laborar más de doce horas en las labores
del campo Juan iba regresando a su casa, tenía que pasar por un costado del
panteón municipal del pueblo, ya era un poco tarde, ya estaba oscuro, de hecho
ya era de noche, cuando Juan iba como a la mitad del panteón, empezó a escuchar
unos ruidos como de algo que se arrastraba por el suelo, mientras más caminaba
Juan más se escuchaban los ruidos, de pronto Juan vio una sombra como a unos cincuenta
metros de el en la parte de enfrente, la sombra media más de dos metros de
altura y era gruesa como el cuerpo de un hombre adulto, Juan camino hacia un
lado para evitar a la sombra pero esta hiso lo mismo y quedo nuevamente frente
a él, Juan avanzo otros veinte metros más de frente, la sombra crecía mas
cuanto más se acercaba Juan a ella, cuando ya estaba a diez metros de él, Juan
pudo ver que se trataba de una enorme serpiente, tan gruesa como una anaconda o
una boa, la cual brillaba como si fuera metálica, los ojos le brillaban como
dos brasas del mismo infierno y la lengua brillaba en color oro pulido, Juan se
quedó paralizado de pies a cabeza, el poco valor que tenía hasta ese momento se
esfumo, el terror se apodero de él y empezó a temblar. La serpiente se empezó a
balancear de lado a lado obstruyéndole totalmente el camino, Juan empezó a
sudar copiosamente, era un sudor frio característico de cuando se tiene miedo,
armándose de valor Juan se agacho y agarro una pequeña piedra no más grande que
el puño de una de sus manos, dispuesto a enfrentar a aquel colosal animal, sus
manos le temblaban y además estaban todas sudadas, apretó la mano en la que tenía
la piedra y se dispuso a lanzársela con toda la fuerza de que era capaz en esos
momentos, afianzo las dos piernas en el suelo y lanzo la piedra, en ese momento
estuvo a punto de caer al resbalar uno de sus pies en el suelo pedregoso, el
lanzamiento de la piedra no salió ni con toda la fuerza de que era capaz y
tampoco con la dirección correcta, pego en el suelo como a tres metros de la
serpiente y rodó y rodó hasta llegar con el último impulso y apenas rosar la
base de la serpiente, en ese momento se escuchó el tronar de un rayo en el
quieto y oscuro cielo y se vio el resplandor del mismo, al unísono la serpiente
se vino abajo con un gran ruido metálico como cuando avientas una gran cantidad
de monedas al suelo y allí quedo la serpiente deshecha en un montón de
relucientes y brillantes monedas, y en una gran nube de polvo ocasionada por la
misma caída de las monedas pero el miedo aún era grande y Juan no se movió del
lugar en el que se encontraba parecía estar clavado al suelo, después de un
rato cuando ya la nube de polvo había desaparecido Juan hiso el intento de
moverse, dio un paso hacia atrás y en seguida dio el otro paso, al fin se había
podido mover de ese lugar, pero lo hiso caminando hacia atrás, estuvo a punto
de salir corriendo del lugar con rumbo a las labores de donde venía, se detuvo,
sabía que tenía que seguir caminando hacia el pueblo pero el montón de monedas
se interponía y para seguir avanzando tenía que pasar por ese montón de monedas
que parecía que se movían una vez más, pero no, en realidad no se movían era
solo su imaginación dominada por el miedo que aun sentía, después de un buen
rato de estar pensando como animarse a cruzar, dándose valor empezó a caminar ,
cuando llego a la altura del montón de monedas la curiosidad pudo más que el
miedo que sentía, lentamente se agacho y de la orilla del montón tomo las
monedas que pudo agarrar con una de sus manos, en seguida sintió que los pelos
de la nuca se le erizaron, que alguien lo jalaba hacia atrás y el sudor frio
volvió a perlar su frente, se metió las monedas a la bolsa del pantalón y echo
a correr desesperada mente hacia las primeras casas del pueblo, una vez que
entro a la primer calle trato de controlarse y tranquilizarse, las luces de las
velas y aparatos en las casas lo fueron tranquilizando y poco a poco fue
pasando el miedo que lo había dominado hacia un rato, siguió caminando hacia su
casa que estaba en la otra orilla del pueblo, mientras lo hacía, llego a pensar
que todo había sido un sueño o más bien una terrible pesadilla, en varias ocasiones
se tocó la bolsa del pantalón y al sentir los objetos adentro de la misma se estremeció,
había sido real todo lo que había visto y sentido, cuando llego a su casa, su
esposa ya lo estaba esperando intranquila, nunca se había tardado tanto en
llegar ya era casi la media noche, se había pasado más de tres horas frente al
panteón donde se le había aparecido la serpiente, el tiempo que había pasado en
aquel lugar se le había hecho eterno pero nunca se imaginó que hubiera pasado
tanto tiempo allí, mientras le contaba a su esposa el suceso, esta le dio de
cenar, en esta ocasión solo había frijoles y unas cuantas tortillas ya un poco
duras porque eran de hacía tres días, cuando termino de cenar su esposa le dijo
que si le enseñaba lo que traía en la bolsa del pantalón, Juan se negó
rotundamente le dijo que las verían cuando amaneciera aprovechando que era
Domingo y no iba a ir a trabajar, normalmente los días Domingos no se trabajaba
en el pueblo, se prepararon para irse a dormir, era una noche especialmente
fría, su cama era fría también, las cobijas de igual manera, dormirían con la
ropa puesta, no era la primer noche que lo hacían, en los pueblos con este tipo
de climas mucha gente humilde lo hace, en fin se fueron a la cama, tardaron un
buen rato en conciliar el sueño por los sucesos que había vivido Juan, al fin
se quedaron dormidos y en sueños Juan se veía enfrente de la serpiente y esta
le hablaba y le decía que aquel tesoro era para él, que no tuviera miedo, que
se acercara que en cuanto la tocara esta se iba a deshacer en cientos o quizá
miles de monedas, el miedo dominaba a Juan y este se alejaba de la serpiente, corría
y corría entraba al pueblo y seguía corriendo, hasta llegar a la puerta de
entrada a su casa, cuando abría la puerta de la misma, ahí estaba su esposa esperándolo
con los brazos abiertos pero oh sorpresa cuando entro y la vio bien, esta era
la serpiente que lo quería abrazar, dando un alarido de terror Juan despertó
bañado en sudor y con su esposa a un lado asustada por el alarido de él, se
despabilaron y se levantaron, mientras ella preparaba el desayuno Juan saco las
monedas de la bolsa del pantalón, eran seis monedas de gran tamaño eran del
tamaño de los pesos de plata ley 0.720 pero no eran de playa, eran doradas, muy
brillantes como si estuvieran nueve-citas, eran de a cincuenta pesos, al parecer
eran centenarios, si esto era verdad era un gran hallazgo para Juan y su
esposa, nunca en su vida habían siquiera visto una de aquellas monedas, pero
intuían que podían ser muy valiosas, le dieron gracias a Dios por el hallazgo,
cuando terminaron de almorzar Juan de dijo a su esposa que quería regresar al
lugar de los hechos para ver si estaban el resto de monedas en el lugar, le
pidió a su esposa que lo acompañara, se llevaron dos costales vacíos de esos en
los que meten el frijol, salieron de su casa, y avanzaron a través de las calles
del pueblo y pronto salieron de el, en menos de media hora se encontraban
llegando al panteón municipal, Juan ubico el lugar que estimo que era donde se
le había aparecido la gran serpiente, no había nada e el lugar, por lo menos
nada de lo que Juan y su esposa buscaban, solo se veían huellas de que algo
había estado en ese lugar pero ahora brillaba por su ausencia, no se lo podían
creer, aquello había sido real, las monedas en la bolsa del pantalón de Juan
daban fe de ello pero físicamente en el lugar de los hechos no había indicios
del montón de monedas, Juan se dirigió a su esposa y le dijo: lastima mujer, en
ese montón de monedas había por lo menos unas quinientas piezas, nos hubiéramos
hecho millonarios, pero bueno, el tesoro me tocaba a mí pero por mi gran miedo
ya ves que solo tome las seis monedas que traigo en la bolsa, además como me
las iba a llevar si no traía en que cargarlas, hubiera sido imposible cargarlas
todas y transportarlas hasta la casa sin que alguien me viera, de cualquier
manera con estas seis monedas no nos vamos a hacer ricos pero nos iban a servir
de mucho, Juan y su esposa dieron vuelta y empezaron a caminar hacia el pueblo
de regreso a su casa, aún era buena hora para ir a Victoria para llevar una de
las monedas y preguntar si me la podían cambiar en una casa de cambio porque
banco solo hasta el día Lunes, rápidamente llegamos hasta la casa y tomamos el
poco dinero que nos quedaba para pagar los pasajes, alcanzamos al autobús que
hacia los viajes entre el pueblo y Victoria, nos subimos, alcanzamos un asiento
vacío, el viaje duro casi una hora, la distancia era de casi 35 kilómetros pero
los caminos no permitían ir a una velocidad alta, llegamos a Victoria sin
inconvenientes, nos dirigimos a la casa de cambio, cuando nos tocó nuestro
turno y nos estaba atendiendo la señorita, saque la moneda de la bolsa de mi
pantalón y se la mostré, ella la tomo y la miro atentamente, le dio varias
vueltas y después de analizarla concienzudamente nos dijo: de dónde sacaron
esta moneda, mi esposa y yo intercambiamos una mirada y yo le dije que me la
había encontrado en la labor donde trabajo, la señorita volvió a checar la
moneda y en seguida nos dijo muy seria, esta moneda es un centenario de
cincuenta pesos, la moneda es de oro y es muy valiosa, no solo vale los
cincuenta pesos que dice valer, al ser de oro vale más que eso, de hecho yo se
las podía comprar o cambiar por setecientos cincuenta pesos, esa cantidad de
dinero se les antojó imposible siquiera de imaginar, la cantidad más grande de
dinero que Juan había tenido en sus manos, habían sido cincuenta pesos una vez
que había vendido unos costales de frijol, después de la pepena el año pasado,
esos cincuenta pesos les habían durado casi medio año tratando de no gastar
mucho y usándolo solo para el gasto de la casa, la voz de la señorita
reclamando la atención de Juan y su esposa lo saco de estas cavilaciones, van a
querer que les cambie la moneda o no? Si señorita por favor cámbienosla por
favor, pero es mucho dinero para llevarlo en las bolsas del pantalón, no se
preocupe señor yo le voy a dar una bolsa en la que se lo pueden llevar,
¿entonces se la cambio? Si señorita por favor.
Cuando salimos de la casa de cambio iban realmente nerviosos
tanto Juan como su esposa, el plan cuando salieron del pueblo era pasar a
comprar un poco de mandado y pasar a comer al mercado, pero como se estaban
dando las cosas y con tanto dinero encima se fueron directamente a la parada
del autobús, la bolsa parecía que le pesaba una tonelada a Juan, se irían de
regreso en el primer autobús que saliera hacia el pueblo, corrieron con suerte
ya que estaba a punto de salir el primer autobús, lo abordaron sin dilación,
aun se notaban muy excitados por todo el dinero que cargaban en la bolsa que
traía colgando de su mano Juan, se sentaron en uno de los asientos y empezó a
caminar el autobús, el viaje de regreso se les antojo larguísimo, en cuanto
entraron al pueblo se bajaron en la primer calle, preferían irse caminando
atravesándolo, además como la iglesia les quedaba de paso iban a entrar a hacer
una oración de agradecimiento por tan buena suerte que había tenido Juan,
cuando llegaron a la altura de la iglesia se dirigieron adentro, no había misa
en esos momentos, la iglesia estaba casi vacía, entraron y se dirigieron hasta
las primeras bancas enfrente del atrio, se arrodillaron y rezaron lo poco que
sabían, pasaron como diez minutos en estas posiciones, en seguida se
persignaron y salieron de la iglesia, ambos se sentían más tranquilos, la bolsa
ya no le pesaba tanto a Juan como al principio, al fin llegaron a su casa,
entraron, se dirigieron a su cuarto, se dejaron caer en la dura cama,
descansando por un momento y dejaron salir todo el estrés que habían cargado
sobre sus hombros desde que habían salido de la casa de cambio, Juan se levantó
y dirigiendo la mirada hacia su esposa le dijo, te das cuenta Sofía, te das
cuenta? Somos ricos, no tan ricos como si me hubiera traído todas las monedas
que me había encontrado pero con esas cuantas que si lo hice vamos a resolver
casi todos nuestros problemas económicos que tenemos en este momento y
jalándola la levanto de la cama y empezaron a brincar y a gritar de felicidad,
sacaron los fajos de billetes de la bolsa y los empezaron a aventar hacia
arriba, así pasaron algunos minutos y cuando la euforia paso y la cordura
regreso a sus mentes y cuerpos, se sentaron nuevamente checaron los fajos de
billetes que les habían puesto en la bolsa, había seis fajos de billetes, uno
de a cinco pesos y los otros cinco fajos de billetes de a peso, todos eran de a
cien billetes cada uno, el gran total era de setecientos cincuenta pesos del
águila, ni Juan ni Sofía se habían imaginado que podían llegar a tener tanto
dinero junto en su vida, con ese dinero que habían cambiado casi se podían
mantener todo un año sin que Juan tuviera que ir a trabajar, claro que esto era
solo un ejemplo ya que Juan no dejaría de trabajar por nada del mundo por lo
menos no es este momento, quizá más adelante, dependiendo de cómo pudieran
invertir o supieran invertir el dinero que poco a poco irían cambiando por las
monedas, por lo pronto tenían que saber y estar seguros que podían hacer con
este dinero, ya con dinero podían comprar un terreno, hacer una casa o comprar
esa casa donde estaban viviendo y hacerle los arreglos que fueran necesarios o
comprarse otra casa, había que checar precios sin levantar sospechas, hacer
preguntas sin atraer miradas extrañas, un día después Juan se levantó muy
temprano como lo hacía todos los días, se fue a trabajar, cuando ya estaba laborando
le toco la suerte de que el patrón se presentó en el lugar de trabajo y Juan
tuvo la oportunidad de platicar con él y tratando de no darle mucha importancia
le hiso varias preguntas como cuanto costaba una casa, cuanto costaban los
caballos, las vacas, las borregas, las chivas y las gallinas, así se pudo
enterar que las casas ahí en el pueblo podían costar entre quinientos pesos las
más humildes y mil quinientos pesos las más grandes y bonitas, los caballos y
las vacas podían llegar a costar hasta cincuenta pesos y las borregas y las
chivas podían llegar a costar hasta veinte pesos por ultimo las gallinas podían
costar treinta pesos por una docena, después de platicar con su patrón Juan se quedó
más tranquilo y ahora ya tenía una idea de lo que podía hacer con el dinero que
podía obtener con las monedas encontradas, ese día cuando salió, prácticamente voló
hasta su casa y le contó a Sofía todo lo que había platicado con su patrón y
entre los dos se pusieron a hacer planes, primero les gustaría hacerse con una
casita aunque fuera humilde y también les gustaría comprar unos animalitos para
poder echar mano de ellos cuando se pusieran difíciles las cosas, más adelante
también podían tratar de comprar unas tierras en las que sembrar su propio
frijol y maíz y por qué no a lo mejor también les alcanzaría para comprar una
traila para llevar y traer los aperos de labranza y también camioneta aunque
fuera usada, toda una pléyade de cosas que antes eran un sueño tener, ahora era
muy probable que pudieran hacerlo, la cuestión era irse paso a paso para no
hacer olas en las tranquilas aguas del pueblo.
Paso una semana más y en sus ratos y día libre Juan empezó a
preguntar con los compañeros de trabajo y amigos sobre si sabían de alguien del
pueblo que estuviera vendiendo un terreno o una casa, casi en seguida supo que
había dos vecinos del pueblo que andaban vendiendo sus casas porque se iban a
ir a vivir a otros lados, Juan conocía a las personas que vendían estas
propiedades y también conocía las casas, la primera de las casas era humilde no
tanto como en la que vivían el y Sofía pero a fin de cuentas humilde, el dueño
quería venderla en seiscientos pesos, estaba fincada en un terreno de
cuatrocientos metros cuadrados y constaba de dos recamaras, cocina y más de la
mitad del terreno era el corral, no tenía baño, estaba bardeada, toda la casa
estaba construida en adobe y tenía pisos de cemento, esta casa estaba ubicada
en la parte sur del pueblo por la salida hacia el panteón municipal.
La segunda opción para comprar de casa estaba en la parte
norte del pueblo, muy cercana a la plaza del mismo, más céntrica que la
anterior, era una casa más moderna, el terreno donde estaba asentada era de
ochocientos metros cuadrados, el doble de grande que la anterior, la casa
constaba de tres recamaras, tenía cocina, sala y baño, todo en la planta baja y
ocupaba la friolera de doscientos metros cuadrados, e los pisos en toda la casa
eran de loseta acrílica en diferentes diseños además tenía unas pequeñas
caballerizas donde cabían hasta diez caballos, ocupaban cien metros cuadrados y
el resto era el corral o sea quinientos metros de corral, para poder tener un
rebaño de buen tamaño de borregas, chivas, vacas y caballos, el único pero era
el precio porque esta casa tenía un precio de mil pesos pero en mi punto de
vista los valía uno encima del otro, de hecho en esta segunda casa que era la
que más me llenaba el ojo el dueño me la vendía con todo y sus animales que
constaban de cinco caballos de buena raza y de silla todos ellos, cinco vacas
con tres crías y un semental, un rebaño de cincuenta entre borregas y chivas
con un semental de cada una de ellas, y una generosa cantidad de gallinas que
pasaba de las cincuenta piezas con varios sementales, por los animales este
señor estaba pidiendo mil pesos más, haciendo las cuentas me parecía que era
una oferta bastante generosa desde mi punto de vista, pero aún podría sacarle
un mejor precio con el dinero en la mano, creo que tenía aun un par de semanas
para pensarlo bien mientras cambiaba otras dos monedas pero ahora iríamos a
cambiarlas en el banco, en la primera oportunidad que tuviéramos, Juan estaba
pensando pedir permiso para faltar al trabajo el próximo Viernes y poder ir a
Victoria a hacer el cambio.
Los días pasaron muy rápido y se llegó el Viernes como lo
había planeado Juan ese día lo pidió de descanso y Sofía y él se fueron a
Victoria en el primer autobús que salió, llegaron sin novedad al pueblo y se
dirigieron al banco, los atendió un señor que fue muy atento y cuando le
enseñaron las monedas se sorprendió y también el pregunto que como era que
ellos las tenían en su poder, Juan le volvió a decir que las había encontrado
en una de las labores en las que trabajaba, el señor muy respetuoso no volvió a
preguntarles sobre eso y les ofreció pagarles ochocientos cincuenta pesos por
cada una, juan y Sofía se voltearon a mirarse y en ese momento supieron que
habían perdido cien pesos al cambiar la primer moneda en la casa de cambio pero
no dijeron nada, aceptaron que les cambiaran las dos monedas, en esta ocasión
les dieron mil setecientos pesos en una bolsa especial que parecía en pequeño
costal de arpillera, llevaron a cabo el mismo rito, regresaron al pueblo,
pasaron a la iglesia a hacer una oración, llegaron a su casa y guardaron el
dinero que les habían cambiado poniéndolo junto con el dinero anterior, ya
sumado lo que tenían en este momento eran dos mil cuatrocientos cincuenta
pesos, toda una fortuna si tomamos en cuenta que Juan tenía un sueldo semanal
que no llegaba a los veinte pesos.
A la siguiente semana Juan solo trabajo tres días de la
misma, los demás días los pidió de permiso para arreglar varios asuntos que
tenía pendientes, primero fue a ver al dueño de la segunda casa que vendían,
hablo con él, le dijo que la casa le interesaba, que le ofrecía mil setecientos
cincuenta pesos, al dueño estuvo a punto de soltar la carcajada cuando se lo
dijo pero se contuvo, le parecía que Juan estaba bromeando, pero este le dijo
que le iban a estar mandando un dinero de Estados Unidos y que así como le
estuviera llegando se lo iba a ir llevando hasta completar el precio que le
estaba ofreciendo, el dueño acepto dudando mucho que Juan pudiera cumplir con
el trato, el trato se cerró con un fuerte apretón de manos.
Juan dejo de trabajar en las labores del campo como peón, ya
tenía dinero para poder hacerlo mientras arreglaba los asuntos pendientes, a la
semana siguiente le llevo al dueño de la casa ña primer parte del dinero, lo
llevaba en efectivo, ese día le entrego quinientos pesos, hicieron un recibo a
mano que firmaron los dos de entrega y recibido, a la semana siguiente le llevo
otros quinientos pesos, repitieron el mismo proceso de firmar el recibo y a la
tercer semana llevo una vez más otros quinientos pesos, ya iban mil quinientos
pesos ya solo adeudaba doscientos cincuenta pesos, el dueño de la casa dudo un
poco en vendérsela en esa cantidad que habían pactado pero había dado su
palabra y siguió adelante, faltaba solo una semana para dar el último pago, el
día llego, Juan llevo los doscientos cincuenta pesos, cerraron el trato y el
dueño le pidió que le diera una semana para poder sacar todas sus cosas de la
casa y entregársela, lo harían el Sábado de la próxima semana, en esta semana
Juan y Sofía también la tendrían ocupada tenían que hablar con el dueño de la
casita que estaban cuidando para entregársela y así poder cambiarse a la nueva
casa, que estaba en muy buenas condiciones no era necesario hacerle ningún
cambio, lo que si había que hacer era comprar muebles porque la casa que íbamos
a dejar ni los pocos muebles eran nuestros, al día siguiente fuimos nuevamente
a Victoria, visitamos varias de las mueblerías y elegimos una recamara, una
sala, una cocina, cortinas, persianas, floreros, mesas de centro, cuadros y
todo lo necesario para amueblar la nueva casa, por el momento solo una recamara
porque aún no teníamos hijos, más adelante amueblaríamos las otras dos
recamaras y haríamos otro baño, en todos los muebles que compramos nos gastamos
doscientos cincuenta pesos, quedaron de llevarlos a la dirección de la nueva
casa el mismo Sábado que nos la iban a entregar, ya llevaban gastados dos mil
pesos, les quedaban cuatrocientos cincuenta pesos, esos ya no los iban a gastar
por lo pronto, los necesitaban para poder iniciar a vivir de este nuevo modo,
seguramente los gastos iban a ser mucho más elevados que antes, ya lo irían
aprendiendo conforme pasara el tiempo, en lo que los animales empezaban a
producir y a tener crías, también más adelante Juan necesitaba ver lo de las
tierras que quería comprar, esperaba encontrar algunas entre las que estaban
cerca del pueblo.
Llego el Sábado, el dueño anterior busco a Juan para
entregarle las llaves de la casa y la casa misma, con otro fuerte apretón de
manos se cumplió en trato, apenas se acababa de ir con su familia cuando llego
el camión de la mueblería, traían todos los muebles que habíamos comprado en
Victoria, los cargadores empezaron a meter los muebles y Sofía les iba
indicando en donde los iban a colocar, cuando terminaron de bajarlos y meterlos
se despidieron y nosotros nos quedamos ya en la casa, esta era muy amplia
comparada con la casa en la que vivíamos, era una casa grande y muy bonita,
después de recorrerla completa, nos salimos al patio, de ahí pasamos a las
caballerizas, también estas estaban en muy buenas condiciones, adentro había
cinco caballos mansitos, eran caballos de silla o para montar, Sofía y yo los
acariciamos para que se fueran familiarizando con nosotros que éramos sus
nuevos dueños, salimos al corral, en el mismo había cinco vacas adultas, tres
crías y un toso semental, todos eran pintos, al fondo del corral encerradas en
otro pequeño corral estaban las borregas y las chivas y del otro lado estaba el
gallinero donde descansaban las gallinas que eran un poco más de cincuenta
animales, también el corral y las caballerizas eran muy bonitas y bien hechas,
la verdad es que habíamos hecho una buena compra, todavía nos faltaba cambiar
las últimas tres monedas, con ese dinero ya solo íbamos a comprar una tírala,
una camioneta usada y a ver si podíamos comprar unas tierras para sembrar, el
resto del dinero planeábamos invertirlo en una cuanta en el banco para que
produjera ganancias y para que cuando se necesitara sacáramos un poco y
solventáramos los gastos. Rápidamente llego la noche, esa noche no cenamos
porque para empezar no teníamos nada que cenar y no quisimos salir a comprar
nada a las tiendas, nos acostamos y por primera vez desde que nos habíamos
casado Sofía y yo pudimos dormir cómodamente, dormimos de punta a punta, nos
despertamos muy temprano, nos íbamos a ir otra vez a Victoria, nos íbamos a
llevar las monedas para cambiarlas de una buena vez pero la idea era no
regresar al pueblo con el dinero en las manos, íbamos a abrir una cuenta de inversión
con parte del dinero que nos quedaba y que ahí en esa misma cuenta nos
depositaran el monto por el cambio de las tres monedas, salimos de la casa,
cerramos con llave y nos fuimos a la plaza del pueblo que es de donde salía el
autobús que iba para Victoria, lo abordamos y parece que solo nos estaban
esperando a nosotros para salir hacia el allá, en esta ocasión íbamos mucho más
tranquilos, llegamos a Victoria sin novedad, lo primero que hicimos fue
dirigirnos al mercado municipal a almorzar, llegamos y pedimos dos órdenes de
tacos dorados y dos cazuelas de menudo con tortillas recién hechas a mano y por
supuesto acompañado por unas cocas bien frías, disfrutamos como nunca este
almuerzo, hacía meses que traíamos antojo de almorzar de esa manera y por falta
de dinero no lo habíamos podido hacer, cuando terminamos de almorzar salimos
del mercado y nos dirigimos al mismo banco donde nos habían cambiado las dos
monedas la vez anterior, nos dirigimos a un escritorio y nos atendió una
señorita muy atenta, nos apoyó para abrir una cuenta de inversión, la abrimos
con cuatrocientos pesos que aún nos quedaban del dinero anterior, era una buena
cantidad de dinero en aquellos tiempos, una vez que hicieron todos los
tramites, la cuenta queda abierta como inversión renovable a 30 días, o sea que
cada 30 días podían ir a retirar los intereses que eran el equivalente a un
doce por ciento anual, o sea por cada cien pesos que tuvieran invertidos
ganarían doce pesos, de cuatrocientos pesos al año les iban a dar de ganancia
48 pesos, al final Juan saco las tres monedas que le quedaban y le dijo a la
señorita que quería que se las cambiara pero que el dinero no se lo diera que
también lo quería invertir en la misma cuenta , hicieron la transacción y al
final la cuanta quedo de la manera siguiente: fue un gran total de dos mil
novecientos cincuenta pesos, esta cantidad de dinero le iba a dar una ganancia
anual de trecientos cincuenta y cuatro pesos, que divididos en los doce meses
del año tendrían una ganancia de veintinueve pesos con cincuenta centavos, casi
treinta pesos de ganancia cada mes, no era mucho dinero pero les iba a servir
de mucho mientras empezaban a ganar dinero con la producción de crías de las
vacas, de las borregas, chivas y de las gallinas, con eso podrían mantenerse
los primeros meses, una vez que compraran las tierras, con lo que sembraran y
cosecharan iba a ser mucho más fácil poder mantenerse ellos y los mismos
animales, en estos primeros meses iban a tener muchos huevos, gallinas, carne
de borrego y chivo para poder comer, no tenían por qué preocuparse tenían que
empezar su nueva vida con buena actitud.
Salieron del banco muy contentos y satisfechos de los que
habían podido hacer con esas monedas que se había encontrado Juan, regresaron
al pueblo, hasta se les hacía raro caminar hacia el otro lado del pueblo a su
nueva casa, llegaron a la casa, entraron y se dirigieron al corral, a un lado
de las caballerizas había una especie de bodega, la puerta tenia cerradura y
estaba cerrada con llave, Juan busco entre las llaves del llavera que le había
entregado el anterior dueño, encontró la llave, abrieron la puerta y entraron,
era efectivamente una bodega donde estaban guardadas las provisiones de la
casa, había como diez bultos de frijol, otros diez bultos de maíz ya desgranado
y había un montón más de maíz en mazorca, también había veinte bultos de
alimento para los animales llámense borregas, chivas y también para las
gallinas, aprovechamos para sacar el alimento y darles de comer, también
sacamos maíz para darles de comer a los caballos y a las vacas, después de
hacer esto salimos de la casa y nos fuimos a comprar despensa para la casa,
teníamos que traer mandado para todo el mes, en esta ocasión haríamos las
compras en las tiendas del mismo pueblo pero para el siguiente mes haríamos las
compras en Victoria, compramos carne para hacer un buen caldo de carne de res,
sopas por caja, chile seco, chiles verdes, tomates rojos y verdes, cebollas,
huevos no porque aunque no habíamos recogido huevos de los nidos de las gallinas,
estábamos seguros que por lo menos podíamos recoger unos tres kilos de huevos
de estos primeros tres días sin hacerlo.
En este momento Sofía y Juan se sentían completamente
felices, solo les hacía falta tener por lo menos un hijo que viniera a redondear
su felicidad, era momento de tratar con más animo que Sofía quedara embarazada,
ya estábamos en condiciones de poder tener uno dos o tres hijos, ya podíamos
mantenerlos sin problemas, mandarlos a la escuela y hacer de ellos unas
personas de bien, con la bendición de Dios lo haríamos.
Pasaron los días y cada día que pasaba nos sentíamos más
identificados con nuestra nueva vida, dábamos gracias a Dios todos los días por
eso, la producción de huevos fue demasiada para que los consumiéramos y
empezamos a venderles a los vecinos que no tenían tantas gallinas, en el primer
mes nacieron diez borregas y tres chivas más de hembras que ya estaban preñadas
cuando las compramos, ya eran más de sesenta y los machos seguían preñando a
las hembras que entraban en calor, a este ritmo Juan creía que a vuelta de año
íbamos a duplicar el número de borregas y chivas y tendríamos más de cien
animales, podríamos vender algunas en caso de que fuera necesario, las crías de
las vacas ya estaban de casi un año, ya estaban destetadas, dentro de poco
tiempo podrían quedar preñadas nuevamente y eran cinco las vacas que podían
hacerlo, y así poco a poco irían aumentando la población de vacunos, de las
gallinas mejor ni hablamos había dentro del grupo en este momento cinco
gallinas que tenían pollitos pequeños, una docena de pollitos por cada una y
había otras tres gallinas echadas para sacar otras tres docenas de pollitos en
unas dos semanas, también estas se iban a duplicar en número antes de pasar una
año, todo iba viento en popa, estábamos progresando rápidamente, para colmo de
felicidad en ese fin del primer mes que pasamos en la casa Sofía me dio la
buenísima noticia de que estaba embarazada de nuestro primer hijo, la felicidad
fue total. No había una pareja en todo el pueblo que fuera tan feliz como
nosotros.
Cuando paso el primer mes fuimos a Victoria a retirar el
interés del dinero que teníamos en el banco, eran casi treinta pesos, aunque en
realidad no era necesario que sacáramos el dinero para mantenernos porque los
animales de la casa ya habían empezado a darnos a ganar dinero por los huevos
de las gallinas que vendíamos y a veces también vendíamos un borrego o un
chivo, las vacas daban leche y también la vendíamos, de todos estos productos
que habíamos empezado a vender podíamos sacar hasta diez pesos diarios libres
de gastos, entonces al mes estábamos ganando con estos productos hasta
trecientos pesos, con cien de estos pesos cubríamos las necesidades de gasto de
la casa y los otros doscientos pesos los íbamos guardando ahí mismo en la casa,
a este ritmo íbamos a guardar más dinero nosotros con la venta de los productos
que el interés que nos estaba dando el banco, haciendo cuentas dentro de un año
tendríamos más de dos mil pesos guardados aquí en la casa más los trecientos cincuenta
y cuatro pesos de intereses del banco casi íbamos a poder duplicar el dinero en
el banco, decidimos no sacar los intereses en la cuenta del banco, solo pasamos
a pedir un estado de cuenta para estar seguros de que el interés fuera el
prometido y que estuviera depositado en la misma cuenta, todo estuvo bien,
pasamos a comprar algunas cosas entre ellas la despensa, un costal de harina,
un costal de azúcar, y otro de minsa, como aun no teníamos camioneta para poder
llevarnos la despensa pagamos en la misma tienda para que nos los llevaran al
pueblo, quedaron de enviarlo un día después como a medio día, nos regresamos al
pueblo en el segundo autobús que salió de Victoria, esa tarde me dieron ganas
de montar en uno de los caballos, lo ensille, con una de las sillas que nos
había dejado el dueño anterior, me monte en el caballo y empecé a dar vueltas
en el mismo corral, no me anime a sacarlo a la calle, eso lo haría en la
segunda vez que montara, el caballo era muy mansito y ya estaba familiarizado
conmigo, no tuve ningún problema con él, terminando de montarlo, Sofía me aviso
que ya estaba lista la comida, en esta ocasión mi mujer había hecho sopas tipo
boda con un asado de carne de puerco riquísimas las dos cosas, con tortillas
calientitas y por supuesto acompañados de un vaso de coca, todo estuvo de
primera, mientras este primer mes había pasado Juan ya había estado viendo
algunas tierras que estaban vendiendo, estaban ubicadas cerca del pueblo, como
a diez minutos, eran cinco hectáreas, no era mucho pero estaba a un muy buen
precio doscientos cincuenta pesos con todo y escrituras, y también una
camioneta marca Ford pickup de doble cabina usada pero un muy buenas
condiciones esta valía setenta y cinco pesos, los quería comprar sin necesidad
de sacar dinero de la cuenta del banco, antes de que terminara el primer año
con la ganancia de los productos que vendíamos en la casa lo podríamos hacer,
ese era el plan, más adelante ya veríamos.
Ahora que Sofía estaba esperando a nuestro primer hijo, yo
tenía que aplicarme para que todo saliera muy bien, con el ritmo que
llevábamos, muy pronto íbamos a poder comprar las tierras y la camioneta,
siguió pasando el tiempo y al parecer todo iba de menos a más, la cantidad de
gallinas aumento como la espuma y la de borregas y chivas también estaba
creciendo a grandes pasos, cuando Sofía ya tenía seis meses de embarazo, el
número de gallinas ya se había triplicado y las borregas y chivas ya estaba a
punto de duplicarse, las cinco vacas ya estaban cargadas y a vuelta de año tendríamos
cinco becerros más, ya teníamos ciento veinte pesos guardados para comprar las
tierras y la camioneta así que decidí vender un rebaño de borregas a un vecino,
era un rebaño de veinticinco borregas con un macho se las iba a vender a quince
pesos cada cabeza o sea iba a tener trecientos setenta y cinco pesos más los
ciento vente que ya tenía ahorrados iban a ser un total de cuatrocientos
noventa u cinco pesos entre las tierras y la camioneta íbamos a gastar
trecientos veinticinco pesos o sea que nos iban a sobrar ciento setenta y cinco
pesos, suficiente para vivir sin problemas hasta que Sofía diera a luz a
nuestro hijo, y en ese tiempo que faltaba si seguíamos vendiendo los productos
de los animales tendríamos otros sesenta o setenta pesos, no íbamos a sufrir de
carencias por lo menos tendríamos para costear el alumbramiento de nuestro
hijo, después ya veríamos como iban pasando las cosas.
Fin del relato.
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