domingo, 12 de enero de 2020

Memorias de mi niñez Capítulo 4 De regreso en la pastoría.

El aire me pegaba directo en la cara, mientras más rápido trotaba el caballo más aire me pegaba, ya íbamos como a la mitad del camino entre mi pueblo Antonio Amaro y la Pastoría, todas las labores que hasta ese momento habían pasado a nuestro lado estaban ya con las plantas de frijol en flor, esto quería decir que por lo menos había pasado más de un mes desde que las habían sembrado, había de varias variedades de frijol, entre estas reconocí frijol pinto, ojo de cabra, canario, sangre de toro, bayo; entre otros, el maíz media ya como un metro de altura, no tardaría en empezar a espigar, los lugares por los que habíamos pasado, íbamos pasando o íbamos a pasar; todos estaban saturados con los olores de la naturaleza, olores a flores silvestres, olores a amapolas, olores a gordolobos, olores a mantos, olores a aceitilla y a una infinidad de flores que no conocía los nombres pero por donde quiera que caminábamos estaban esos olores a naturaleza en su máxima expresión porque no había contaminación como en las grandes ciudades, todo estaba limpio y transparente por eso se podían apreciar todos estos olores a las flores de las plantas, pronto pasamos por un arroyo que normalmente estaba seco pero en este tiempo de lluvias corría agua por su cauce, cientos, quizá miles de mariposas revoloteaban en las orillas del agua, donde está la tierra húmeda, se posaban en ella para absorber la humedad con su lengua, los colores de las mariposas eran múltiples, las había de las más variopintas especies o clases, las había en las que predominaba más un color y las había multicolores; igual había de todos los tamaños imaginables, las había desde el tamaño de una hormiga hasta el tamaño de las dos manos extendidas, este sería el paraíso para aquellos coleccionistas o taxidermistas de insectos, especialmente de mariposas, pero que bueno que por esos lugares no había coleccionistas de insectos, sería muy triste que los mataran solo para tenerlos coleccionados, en todo eso iba pensando dejando volar mi imaginación cuando escuche la voz de mi padre, dándonos la bienvenida, se me paso el tiempo volando, ya habíamos llegado a la pastoría, estábamos ya casi bajando del caballo, bajamos y abrace a mi padre, me dio mucho gusto verlo de nuevo después de casi un mes que había pasado en la casa del pueblo, inmediatamente fui a buscar un vaso de agua fresca como la que teníamos en la tinaja en la casa del pueblo, sacie mi sed y me tumbe a descansar a la sombra del árbol que estaba junto a la casita, mientras mi hermano descargaba lo que traíamos en las alforjas del caballo, desensillo el caballo y enseguida lo soltó para que descansara y pastara si así lo quería.
Más tarde mi padre nos contó cómo estaban las labores, ya había terminado de asegundar y deshierbar, las labores estaban casi limpias, el frijol estaba en flor y el maíz no tardaría ni una semana en empezar a espigar, aun se necesitaba el agua de la lluvia para que crecieran sanos y fuertes y dieran buenos frutos, en estos días no había mucho que hacer en la pastoría, además tendríamos que regresar a la casa del pueblo con mi madre y mis hermanas porque mi hermano Manuel iba a venir de la capital el próximo fin de semana, así que tendríamos que irnos el Viernes y estar listos el Sábado para ir a pedir a la novia de mi hermano, como quiera se avecinaban por lo menos dos bodas de aquí a Diciembre, días de fiesta donde lo que sobraba era comida, bebida y diversión, ya me imagino como íbamos a andar mis amigos y yo como diablos corriendo por aquí y por allá, además iba a conocer nuevos potenciales amigos, los familiares pequeños de la familia de la novia de mi hermano, había varios más o menos de mi edad, así que por eso digo que eran nuevos potenciales amigos.
Llego la hora de la comida, mi padre ya había hecho el fuego del hogar donde cocinaría los alimentos y calentaríamos las gorditas que mi madre nos había echado, en la pastoría no tomábamos otra cosa más que agua limpia y pura, no hacíamos agua fresca como a veces en el pueblo, menos íbamos a tomar refrescos, no había tienda y lo peor tampoco había dinero, hablando de dinero le pregunte a mi padre que si tenía la piedra que me había encontrado, mi padre se la empezó a buscar en las bolsas del pantalón y de la camisa, pero no encontró nada y me dijo que a lo mejor la había guardado en un morral o en sus cosas, ya la buscaría más tarde, comimos sin dilación, todo estuvo muy sabroso o era el hambre que teníamos, cuando terminamos de comer y recogimos los trastes sucios me dedique a lavarlos y cuando termine le dije a mi padre que iba a dar una vuelta en los alrededores, sin chistar me dijo que si y que aprovechara para traer algo de leña, le respondí afirmativamente y me aleje de la casita, camine por espacio de unos quince minutos rumbo al cañón de los castillos, la parte por donde siempre empezaba a llover en la pastoría, la tarde estaba soleada pero no hacía mucha calor, de hecho el clima estaba muy agradable, a mi paso por los matorrales corrían conejos, palomas camperas. tostones y demás fauna del lugar; incluso en más de una ocasión vi pasar corriendo a un venado y también a un puma, en este tiempo de lluvias en esta parte del estado de Durango había mucha vida, todo estaba verde y para los animales que habitaban el lugar era también un paraíso porque tanto había mucha hierba para los animales herbívoros como alimento también para los animales carnívoros y a final de cuentas también para los humanos había mucho de todo, llegue hasta las faldas del cerro pachón, no me atreví a ir más allá porque la ladera del cerro estaba muy inclinada así que hasta allí llegue y empecé a hacer la carga de leña, más que carga de leña fui juntando una brazada de barañas, (ramas de árbol) estas nos servirían de mucho al poner la lumbre para hacer la comida o para calentarla, pronto complete la brazada de barañas e inicie el camino de regreso a la casita, cuando llegue a la casita, esta se encontraba sola, mi padre y mi hermano seguramente habrían ido a dar una vuelta a la labor a ver cómo iba el maíz y el frijol en su crecimiento, después de descansar un buen rato entre al cuarto a buscar el radio para escucharlo, el radio encendió pero al parecer las pilas ya no tenían carga, así que decidí sacárselas para ponerlas un rato al rayo del sol para que se recargaran un poco, así lo hice y las cuatro pilas fueron a parar al rayo del sol en una piedra que estaba cerca de la entrada de la casita, las dejaría un buen rato, se hecho hasta que ya se fuera a meter el sol, decidí ir a la labor donde pensaba que iba a encontrar a mi padre y mi hermano, camine hacia la labor que estaba por el rumbo de la salida de la pastoría, hacia el pueblo, era alrededor de unos quinientos o seiscientos metros del cuarto donde me encontraba, camine, camine y camine hasta llegar a la orilla de la labor y efectivamente ahí estaban ellos, sentados a la sombra de un árbol a la vera del camino platicando tranquilamente, me acerque y también me senté a su lado, estaban platicando de que las matas de frijol se veían muy bien que probablemente si no les faltaba agua en este tiempo que les faltaba de crecer íbamos a tener una cosecha abundante como hacía varios años que no se tenía, de pronto mi padre se levantó mientras decía vámonos al cuarto, vamos a calentar la comida para comer, ya se está haciendo tarde, nos levantamos mi hermano y yo y nos encaminamos detrás de mi padre hacia nuestro cuarto, en verdad lo que decía mi padre estaba lleno de verdad, las labores tanto de frijol como de maíz pintaban muy bonitas, las plantas de frijol estaban muy frondosas y llenas de flores y las matas de maíz estaban grandotas y ya empezaban a espigar, en algunas dos semanas ya les empezarían a salir muñe-quitas y en otras dos semanas ya habría elotes, todos estábamos esperando los elotes, hacia casi un año que no comíamos elotes, a mí en lo personal me gustaban más asados pero también cocidos me los comía sin problemas, salí de mis cavilaciones y le dije a mi hermano que ese mismo día comenzaríamos las clases para que aprendiera a leer y escribir, él era el único de la familia que no sabía leer ni escribir, bueno tampoco mi hermanita Aní sabia pero porque ella aun no iba a la escuela, mi hermano me dijo que si quería acabando de comer empezaríamos con las clases; llegamos al cuarto y mi padre comenzó a calentar la comida que ya tenía hecha, eran unas papas con rajas de chile jalapeño y cebolla, también había frijoles refritos y tortillas que aunque ya estaban un poco duras estaban comibles, en esta ocasión también tuvimos la oportunidad de degustar unas cocas, mi hermano había comprado unas cocas y se las había llevado a la pastoría, cuando llegamos las había enterrado a un lado de donde estaba enterrada la tinaja, así que estaban frías, terminamos de comes sin incidentes y como lo habíamos dicho mi hermano y yo nos fuimos a sentar a la sombra del tejaban en la entrada del cuarto, saque el cuaderno y lo primero que escribí en una hoja fueron las vocales en letras tanto mayúsculas y minúsculas, en ese tiempo ya empezábamos a escribir con letra de molde, empecé por enseñarle el sonido de cada vocal y la asociación con su representación gráfica, mi hermano se las aprendió rápido, esa misma tarde le enseñe los números del 0 al 9 que es la base para aprender los demás, también le enseñe primero el sonido del número y su asociación con su representación gráfica, los números mi hermano ya se los sabia pero no los sabia escribir, le puse una plana de las vocales tanto minúsculas como mayúsculas y una plana de los números del 0 al 9, terminamos la clase y su tarea para el otro día fue que se aprendiera tanto las vocales como los números.
Para empezar mi hermano había estado muy bien en la primera clase, el plan para mañana si el ya no tenía dudas, seria enseñarle todas las consonantes y posteriormente enseñarle el alfabeto o abecedario que ordena a las vocales con las consonantes y así nos iríamos poco a poco hasta que aprendiera a leer, escribir y hacer cuentas con sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, si mi hermano aprendía a hacer eso ya estaríamos del otro lado, ya se empezaba a meter el sol por el horizonte cuando fui a recoger las pilas, estas aún estaban calientitas cuando las quite de la piedra, inmediatamente las lleve para ponérselas a la radio, al ponérselas la radio respondió a la primera, está ya estaba sintonizada en la estación de la XEW que es por donde pasaban las radionovelas que tanto me gustaban, estuvimos escuchando las radionovelas que nos gustaban y a las ocho de la noche la apague, nos dispusimos a dormir, en esta ocasión sin cenar porque habíamos comido muy tarde, la noche paso sin contratiempos ni sobresaltos, todos dormimos muy bien y mi padre ya se estaba levantando a las seis de la mañana, como no había trabajo que hacer mi hermano y yo nos levantamos a las siete de la mañana, mi padre ya tenía rato trajinando en la preparación del almuerzo, íbamos a comer las gorditas que había mandado mi madre el día anterior, las íbamos a acompañar con unas rebanadas de queso fresco que también habíamos traído, en esta ocasión también habíamos traído unas piezas de pan ranchero y cochinitos, lo único malo es que no había leche y tampoco cocas porque solo habían sido tres las que mi hermano había comprado, pero con café o con te también estarían ricos los panes, terminamos de almorzar y yo me hice cargo de lavar los trastes, parecía que mi padre no los había lavado en semanas, eran un montón de trastes los que había que lavar, cargue con ellos y me dirigí al arroyo que pasaba cerca, a unos doscientos metros, llegue al arroyo, ya teníamos un lugar específico donde lavábamos los trastes o nuestra ropa y empecé a lavarlos, qué bueno que habíamos escogido este lugar a la sombra de un mezquite porque hacia un sol abrumador, mientras lavaba los trastes estaba tramando echarme un baño en el arroyo, termine de lavar los trastes  y me encamine a llevarlos de regreso ya limpios al cuarto, llegue al cuarto, los deje y le dije a mi padre que me iba a echar un baño en el arroyo, me dijo que tuviera cuidado porque había culebras en el arroyo, le dije que sí, que no se preocupara, llegue nuevamente al arroyo pero era un poco más abajo donde me disponía a echarme el baño, elegí un lugar donde se juntaba una mayor cantidad de agua debido a que la oro-grafía del lugar lo permitía ya que se había formado una especie de poza circular y con piedras en la orilla hacia que se pudiera juntar una cantidad de agua que hacía que al meterme la altura del agua me llagara hasta más arriba del ombligo, en este lugar podía hasta intentar nadar, y digo intentar porque en realidad no sabía nadar, me desvestí en el acto y me metí al agua, estuve un buen rato dándome un chapuzón, me salí y me volví a meter varias veces, intente nadar y hasta bucear en el agua, estuve de lo más divertido a pesar que me encontraba solo, sabia divertirme, después de casi dos horas, me salí, puse mi ropa interior a secar al sol y después de un rato me vestí, recogí mis cosas deshice el camino al cuarto y llegue, en ese momento mi padre ya estaba haciendo la comida, se afanaba en el hogar para hacer un arroz rojo, como no teníamos donde moler el tomate , la cebolla y el ajo, mi padre los había picado lo más finamente que había podido, también tenía otra cacerola con frijoles guisados y estaba tatemando (asando) chiles anchos los cuales después iba a hacer en tiras o rajas para poder hacer tacos cuando estuviéramos comiendo; iba a ser una gran comida, humilde pero gran comida, me senté a descansar un rato en la sombra en lo que mi padre nos llamaba a comer, no sé porque en este rato que estuve sentado descansando me acorde de la próxima visita que íbamos a tener el Sábado entrante para pedir la mano de la novia de mi hermano Manuel, yo sabía que en esa familia había muchos niños más o menos de mi edad, ya había visto algunos de ellos pero solo de pasada, sabia también que una de ellas era una niña flaquilla y un poco pecosa que se veía que era muy traviesa, me iba a dar mucho gusto conocerla cuando fuéramos a su casa, ya quería que fuera Sábado para conocerla a ella y a sus hermanos y primos, que lejos estaba de imaginarme que esa niña llegaría a significar tanto en mi vida en el futuro primero como una gran amiga y después mi vida quedaría ligada a ella para siempre, pero eso lo contare más adelante cuando mis memorias lleguen a ese tiempo, en fin en ese momento mi padre nos llamó a comer y como siempre ya fuera aquí en la pastoría o en la casa del pueblo la comida estuvo de diez, a mí me sirvió mi padre arroz y lo que me sorprendió y me gustó muchísimo fue que el arroz iba acompañado de papas rebanadas cocidas entre el arroz y además llevaba las rajas de chile ancho, de entrada el arroz estuvo exquisito, también me sirvió en un lado frijolitos refritos, además de las tortillas que calentó había unas gorditas de chile rojo que nos había puesto mi madre el día que nos vinimos a la pastoría, estas en especial estaban deliciosas, dora-ditas o tostaditas; yo me comí dos, una vez que me termine de comer el arroz le pedí a mi padre que me sirviera más con frijolitos y mi hermano no se diga creo que el pidió tres veces comida, mi padre se veía muy contento de que nos hubiera gustado tanto la comida que había hecho, al fin terminamos de comer, recogí los trastes que siempre me tocaba a mí, y me los lleve a lavar nuevamente, regresando de lavarlos continuaríamos con las clases mi hermano y yo, como hacia un sol abrasador me puse un sombrero viejo de mi padre y me fui con rumbo del arroyo a lavar los trastes, llegue y me acomode a lavarlos, termine rápido ya que no eran tantos como en la mañana, regrese al cuarto, acomode los trastes en su lugar y le dije a mi hermano que si quería que continuáramos con las lecciones, me respondió de forma afirmativa, iniciamos con un repaso de las vocales y los números que le había enseñado el día anterior, se los aprendió muy bien así que el día de hoy le empezaría a enseñar las consonantes, se las escribí en una hoja del cuaderno y estuvimos repasando el sonido gráfico de cada letra y después él las tuvo que escribir en otra hoja del cuaderno las letras para que también conociera además del sonido de cada letra su representación gráfica, al parecer yo era un buen maestro porque no tuvo dudas al momento de relacionar el nombre de cada letra con su representación gráfica, otra vez estuvimos en clases cerca de dos horas, cuando terminamos ya estaba oscureciendo una vez más y una vez mas no íbamos a cenar ya que es esta ocasión no había sido muy tarde la comida pero si había sido mucha la cantidad que habíamos comido, mi padre solo había puesto un té de hojas de hierbabuena así que si acaso nos comeríamos un pan con el té, el día de mañana en las clases que le estaba dando a mi hermano haríamos un breve repaso de lo aprendido el día de hoy y empezaríamos a formar silabas con el total de las letras del abecedario ya aprendidas; mi padre nos llamó a cenar y lo hicimos como lo había dicho anteriormente solo te y una pieza de pan, después de esto nos enjuagamos la boca con agua y nos dispusimos a dormir, esa noche también fue una noche serena en la cual los tres dormimos muy bien por lo menos yo dormí desde que mi cabeza toco la almohada hasta que desperté con el trajinar ya de mi padre aunque no me levante inmediatamente sino como una hora después, aun no salía el sol cuando salí al patio del cuarto donde dormíamos, eran como las siete de la mañana y el sol normalmente salía ya casi a las ocho, mi padre ya tenía en la lumbre una cacerola con un guisado de papas con chile verde y estaba calentando también lo que había sobrado del arroz y de los frijolitos del día anterior, a mi padre le salía muy rico todo lo que guisaba para comer, el día de hoy ya era Jueves, esto quería decir que el día de mañana Viernes tendríamos que irnos los tres para el pueblo ya que para la pedida de mano de la novia de mi hermano Manuel tendría que estar toda la familia que estuviera en el pueblo, así que este sería el último día completo en la pastoría y lo tenía que aprovechar al máximo, almorzamos en un ambiente muy animado y platicando de mil cosas mi padre, mi hermano y yo, le dije a mi padre que si había encontrado la piedra verde que me había encontrado cerca del arroyo, me dijo que si que la tenía en el morral de cuero que estaba colgado de una de las vigas en el cuarto, que nos lo íbamos a llevar al pueblo mañana, me dio mucho gusto que ya la hubiera encontrado así podríamos llevarla a algún banco o joyería en Victoria en la próxima vez que tuviéramos la oportunidad de ir y preguntar cuanto valía o cuanto podía llegar a valer y también cuanto nos podían dar por ella, era algo que me emocionaba sobremanera, sobre todo si tenía un valor alto, tenía tantas ilusiones como por ejemplo que si la piedra era una esmeralda genuina podríamos primero contratar el servicio de luz eléctrica para la casa del pueblo y después comprar un radio nuevo, una televisión si es que se podía, también comprar ropa porque desde que yo me acuerdo a mí nunca me habían comprado ropa nueva, no es que renegara de vivir como hasta ese momento habíamos vivido pero eso ayudaría mucho, también me gustaría si sobraba algo de dinero que nos compraran algunos juguetes a mi hermanita y a mí, ya que mi hermanita solo contaba con una o dos muñecas de trapo ya viejas y yo solo tenía mi trilita de madera, mi rueda y mis canicas, todo lo demás era jugar a juegos donde no se necesitaban cosas, la mayoría de los juegos eran de echarle imaginación y volviendo al tema de la ropa me encantaría poder tener alguna ropa decente para las boda que se avecinaban, la de mi hermano Manuel con su novia Jovita y la de mi tío Guadalupe con su novia Belén.
Terminamos de almorzar muy animadamente comentando también sobre la pedida de mano para la novia de mi hermano Manuel, para la gente del pueblo la pedida de mano de una novia era una cosa muy importante, aunque también era la forma más costosa de hacerse de una esposa, había otras formas que no eran tan costosas como por ejemplo que el novio no pidiera a la novia y que sencillamente se la robara y ya fuera que vivieran juntos sin casarse o que los obligaran a casarse, en ese caso la ceremonia tanto religiosa como civil se tendría que llevar a cabo pero podían o no hacer una fiesta, como era algo obligado la mayoría no hacía fiesta, en cambio al llevar a cabo la ceremonia de la pedida y otorgada de mano, si tenían que hacer una fiesta aunque fuera muy sencilla, la idea era que la gente se diera cuenta, que se enterara que la pareja se había casado por las tres leyes, no sé porque escribí esto pero la mayoría de la gente así decía, se supone que la primer ley es la ley civil, la segunda ley es la ley religiosa y la tercer ley es porque la pareja así lo había querido y decidido.
Otra cosa muy importante es si la pareja se gustaban, se querían y amaban o se llegarían a amar, porque digo esto, en aquellos tiempos se podía llegar al matrimonio por algún arreglo de los papas para entablar una especie como de sociedad y en los negocios ya fuera uniendo las tierras que poseía cada familia, uniendo los ganados igual que cada familia tenía o tan solo por emparentar con una familia que era pudiente o que tenía dinero, en ese tipo de uniones el cariño, el amor pasaban a un segundo término y había veces que este último nunca se daba entre las parejas obligadas a casarse por estos motivos; aunque también se podía llegar al matrimonio de una tercer manera, cuando al novio le gustaba una muchacha y aunque esta no estuviera interesada en él, este se la robaba y ya robada muchas veces se tenía que casar con el ya fuera obligada o incluso amenazada por él, entonces si era casi seguro que la chica pasara una vida de infierno al lado de él o que se acoplara a las circunstancias y tratara se sobrellevar el trato, el carácter y las formas de tratarla por parte del esposo y los familiares de él.
Evidentemente la mejor forma de llegar al matrimonio en aquellos y también en estos tiempos, sin lugar a dudas es que las parejas se gustaran, se quisieran y se amaran o se llegaran a amar con el paso del tiempo, en estos casos sí que valía la pena hacer la boda por todo lo alto, con las dos ceremonias y con una fiesta para invitar a todo el pueblo, que es como se estila ala en mi pueblo y en toda la región de Durango.
Bueno pues terminamos de almorzar, nos dedicamos a recoger todos los trastes sucios para ir a lavarlos al arroyo, seguramente me iba a tocar a mi ir a lavarlos como casi siempre, en fin cargue con los trastes sucios y me dirigí al arroyo a lavarlos por enésima vez, mientras caminaba con rumbo del arroyo, me iba imaginando como seria que cuando yo estuviera grande y tuviera novia, como le iba a hacer para casarme por ella, me la iría a robar, me la irían a pedir, ella aceptaría casarse conmigo?; faltaba tanto tiempo que me parecía imposible que yo fuera a llegar a esas instancias, me parecía tan lejana la posibilidad y tendrían que pasar tantos años (alrededor de 17 años) para que yo llegara a esas instancias, pero de esto ya les platicare más adelante en este mismo libro. Por lo pronto llegue al arroyo y procedí a lavar el montón de trastes que llevaba cargando, me llevo poco más de media hora tenerlos limpios y en seguida regrese al cuarto en el que los deposite, mientras tanto mi hermano había ido a recolectar yerbanis y algunas otras plantas para llevar a la casa del pueblo, mi padre estaba ya preparando las cosas que nos íbamos a llevar al pueblo, llevaba entre otras cosas algunas pieles de conejos que había curtido en los últimos días, algunos morrales que también nos iban a acompañar en el viaje, uno de ellos era el que tenía en su interior la famosa piedra verde que me había encontrado cerca del arroyo, aquí en la pastoría, también nos íbamos a llevar el radio viejo al que ya le hacían falta pilas nuevas, entre otras cosas más. Todos estábamos empacando lo que íbamos a llevar en el viaje, yo por ejemplo tenía aquí en la pastoría una hondilla (re-sortera), una honda y un trompo de madera, me los iba a llevar a la casa del pueblo porque no sabía cuánto tiempo íbamos a estar allá, igual y era más de una semana, ya quería estar allá para poder ir a invitar a Nino y mis demás amigos a jugar a la casa, los extrañaba mucho, sobre todo a Thelma, la vecinita que les platique que me subyugaba cada vez que la veía, en fin ya habría tiempo de hacer todo lo que quisiéramos en el tiempo que íbamos a estar en la casa del pueblo.
Llego la tarde, mi padre empezó a calentar la comida, había sobrado suficiente comida para el día de hoy, la idea era que el día de hoy mi padre no hiciera más comida porque sobraría para un día después pero como ya no íbamos a estar por aquí, más valía que faltara; cuando mi padre termino de calentar la comida nos habló a mi hermano y a mí para que fuéramos a comer, por enésima ocasión nos sentamos en algunas piedras grandes al rededor del hogar, mi padre nos sirvió una vez más papas con chile verde y arroz con frijoles igual que en la mañana, además aso en las brasas unos chiles anchos (poblanos), los pelamos para hacerlos tiras y echarnos unos tacos también, estos chiles anchos cuando los hacíamos tiras y los acompañábamos con una rebanada de queso fresco o ranchero, eran una delicia; lástima que ahorita en la pastoría no teníamos queso, ya se nos había terminado, pero aun así los tacos estuvieron muy ricos, en general la comida estuvo muy sabrosa, serian como las cuatro de la tarde cuando terminamos de comer, otra vez tendría que ir a lavar los trastes al arroyo, los recogí y nuevamente me encamine hacia el arroyo, llegue sin dilación, cuando estaba por empezar a lavar los trastes, en el agua algo llamo mi atención, algo se movía en la superficie, algo que hacía que se dibujaran ondas en la superficie del agua, me quede mirando atentamente en esa dirección mientras me movía lentamente hacia la orilla del arroyo, cuando llegue a la orilla pude ver con claridad que era lo que producía esas ondas en la superficie del agua, era nada más y nada menos que una víbora de agua o sea una culebra de un color verde muy llamativo, le calcule más o menos unos sesenta centímetros de largo por unos dos dedos de mi mano de diámetro, la culebra no se dignó ni siquiera mirarme y se siguió de largo nadando por la superficie del arroyo, yo regrese al lugar donde tenía los trastes que iba a lavar y comencé a hacerlo, rápidamente termine de lavarlos, los seque y cargue con ellos nuevamente para regresar al cuarto y depositarlos en un cazo que teníamos ex-profeso para ello.
En seguida quise prender el radio para ver si todavía las pilas le servían aunque fuera un poco, el radio solo hizo un ruido sordo y en seguida quedo muerto, no había señal, las pilas en esta ocasión si se habían agotado del todo, ni modo pasaríamos la tarde sin oírlo, mi padre dijo que en la noche solo tomaríamos un vaso de té y un pedazo de pan duro del que quedaba en uno de los morrales que también nos iban a acompañar al pueblo el día de mañana, también nos dijo que mañana partiríamos para el pueblo terminando de almorzar, eso me puso de muy buen humor, el resto de la tarde la pasamos mi hermano y yo repasando las lecciones que llevábamos aprendidas él y enseñadas yo, la tarde paso volando y llego la noche, como lo había dicho mi padre puso en la lumbre una olla con agua y le echo una generosa porción de yerbanis, mientras yo sacaba el pan duro que había en el morral, este pan ya tenía varios días, de hecho era del día que habíamos llegado mi hermano y yo a la pastoría con las gordas, bueno pues cenamos solo él te y el pedazo de pan duro, después nos enjuagamos la boca y nos dispusimos a dormir, la noche se presentaba fresca, aunque no hacía frío, yo estaba recordando momentos que había pasado con mis amigos en el pueblo y poco a poco me fui quedando dormido, esa noche tuve una ensoñación que no es otra cosa que un sueño vivido, que es tan real que parece que no estas soñando, en el, me veía tomado de la mano de Thelma la niña del pueblo que me gustaba e íbamos caminado por un camino envuelto en niebla y penumbra tapizado de pétalos de flores y llegábamos a una plataforma a la cual se accedía después de subir varios escalones, en la parte alta de la plataforma nos esperaba un sacerdote, el cual aparentemente nos estaba esperando para unirnos en matrimonio, ahora me daba cuenta que tanto Thelma como yo íbamos ataviados con la ropa adecuada para la ocasión, ella llevaba puesto un vestido blanco de novia y yo llevaba puesto un traje negro de lo más pulcro, yo pensaba para mis adentros, pero si somos unos niños como es que nos vamos a casar, y además donde están nuestros padres?, y nuestros padrinos?, y todos los invitados?.
Todas esas preguntas me las estaba haciendo mientras la novia y yo nos sentábamos en las sillas que estaban colocadas para nosotros, cuando de pronto, se disipo la niebla y la penumbra retrocedió cuando empezaron a encender las luces de la iglesia, en ese momento voltee a ver a la novia y para mi sorpresa descubrí que no era Thelma, era otra niña; también bonita pero muy diferente a Thelma, tuve la sensación de que a pesar que era la primera vez que la veía, la conocía de toda la vida, ella me tomo de la mano y me dijo, ya va a empezar la ceremonia; vamos a ponernos de pie, el sacerdote inicio la ceremonia y yo lo escuchaba como si estuviera muy lejos, cuando llego el momento en que me pregunto Juan de Dios aceptas por esposa a Celia y juras honrarla y respetarla todos los días de tu vida?, me quede petrificado, me quede mudo y no pude contestar nada, el sacerdote pregunto nuevamente Juan de Dios aceptas por esposa a Celia y juras honrarla y respetarla todos los días de tu vida?, la voz no salió de mi garganta, no pude articular palabra, la novia volteo a verme y me dijo, Juan, Juan te están hablando, ¡contesta!, en ese momento desperté, era mi padre el que me estaba moviendo y hablando para que me despertara y levantara, ya era tarde, ya había salido el sol y ya estaba listo el almuerzo, teníamos que almorzar rápido porque enseguida saldríamos de viaje con rumbo al pueblo, había llegado el día cero, el día que teníamos que volver al pueblo para estar en la petición de mano de la novia y la boda de mi tío Guadalupe.
Almorzamos de volada y nos dispusimos a partir, desde el día anterior habíamos cargado las cosas que iban a acompañarnos en este viaje al pueblo, para mí todo esto era emocionante; a pesar de tener pocos días acá en la pastoría, ardía en deseos de estar nuevamente en el pueblo para poder ver y jugar con mis amigos, también es cierto que ya faltaba poco tiempo para que regresáramos a clases, en unos cuantos días tendríamos que regresar a clases y esto también me emocionaba sobremanera, volvería a ver a mis compañeros de clases, a mi maestro y a mi escuela.

Salimos de la pastoría pasadas las 10:00 horas en la mañana, el camino que íbamos a recorrer era como de unos 30 kilómetros que a paso de caballo serian como 3 horas, en aquel recorrido me baje 3 veces para recolectar entre otras cosas chilitos de biznaga, garambullos y tronadores para llevárselos a mi hermanita, más adelante ya casi para llegar al pueblo, cuando íbamos emparejando el lugar donde está asentado un pueblo que se llama Francisco Zarco, encontramos unos árboles de durazno cargados de fruta, otra vez me baje de la traila y corte como 2 kilos de esta fruta, estaban en su punto, bien maduros lo cual comprobé al comerme 2 de ellos, eran duraznos priscos, estos duraznos tienen la peculiaridad de que los puedes partir por la mitad y la semilla sale limpia, la carne del durazno no se le pega a ninguna de las 2 partes y además el sabor es muy sabroso, fresco, ligeramente perfumado, la verdad es que estaban deliciosos, les compartí a mi padre y a mi hermano, también se comieron varios, para este momento ya se divisaba la cúpula de la iglesia, era lo primero que se alcanzaba a ver siempre que íbamos llegando al pueblo, cuando entramos en el pueblo ya pasaba de la 1:00 de la tarde, por donde mirara se veían grupos de chiquillos jugando en las calles, unos jugaban a las canicas, otros jugaban a la quemada y otros más jugaban al bebe leche, al reconocer a varios de mis compañeros de la escuela me sentí fuertemente tentado a bajarme a saludarlos y a jugar con ellos pero me contuve; ya tendría tiempo de jugar con mis amigos, al fin llegamos a la casa, mi hermano se bajó a abrir las hojas del portón de entrada para la casa, entramos y ya nos estaban esperando mi madre y mis hermanas muy contentas porque al fin habíamos regresado los tres que estábamos en la pastoría y además nos íbamos a quedar unos días, hasta que pasara la petición de la mano de la novia de mi tío Guadalupe, empezamos a bajar las cosas, lo que había recolectado, le dije a mi hermanita que lo íbamos a usar para invitar a jugar a mis amigos a la comidita, a ella también la entusiasmo la idea, me dijo que mis amigos habían ido a preguntar por mi varias veces en mi ausencia, eso quería decir que ellos también estaban ansiosos por vernos y jugar como siempre lo hacíamos, terminamos de bajar las cosas y las metimos a la casa, entre al cuarto y me deje caer en la cama exhausto, quería descansar un rato, así permanecí por unos 15 minutos, cuando entro corriendo mi hermanita diciéndome que mi amigo Nino estaba buscándome en la puerta de entrada, me levante como de un resorte de la cama y me dirigí a la puerta de entrada; mi amigo y yo nos saludamos efusiva mente, lo invite a entrar pero me dijo que no había pedido permiso en su casa, que se iba pero regresaría como a las 4 de la tarde y que iba a pasaría a invitar a Freddy y a Thelma para que también fueran a jugar, le agradecí por ese gesto y nos despedimos para reunirlos a las 4 de la tarde.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Enamorado.

Este es un poema que mi hijo mayor le acaba de escribir a su novia, se los doy a conocer para ver que opinan...

Está en el aire, y en el mundo,
un eco enardezido, amartelado,
está en el cielo, y en el mar profundo,
el susurro de este hombre ilusionado.


Me convertí en un latido trémulo y
errante, pues cada día soñaba con la
noche, mientras el Sol jugada con mi mente,
era del destino, un simple trapo fantoche.


Era un caminante, alienando caminos,
robando piezas ajenas, para dar dos
pasos en cadena, y no caer más en
la pena, de reparar en mi mala suerte.


Como una muerte al final de la
escena, yo era tan libre, con cadenas
y condena, mirando pasar tus piernas,
tan llena de karma, y tú fuiste tan
buena, que me tocaste el alma.



Cuánto esmero, se demuestra en
tu santuario, como un guerrero,
tienes un porte extraño, un escudo
se ha forjado en tu vestuario, con
arma y armadura, pero no haces daño.


Eres un hermoso ángel, aunque
a veces quieras el papel de mala,
eres una preciosa hada, aunque
creas que no tienes alas.


Tu caminar confundo con las olas,
es tu cuerpo ese mar, donde eso también
está, y en las rosas, y en los lirios,
también en mis delirios, está este sentir.


Dos palabras de un rezo, un lienzo
de un entero credo, ¿es que acaso es
un espeso, golpe de vida a mi entierro?,
ya estoy vivo, y a la vida me devuelvo.


Respirando carbono, entre llamas azules,
con el color del cielo, me fusiono, en
calor que arde y se hace verde, es su tono,
tono de vida, que en palabras versiono.


Tu elíxir es más droga que el pecado,
es vivir muriendo, a pasos agigantados,
porque vivo en ti, y muero en tu pasado,
por eso soy presente, me regalo y me
presento, como tu último enamorado.


Sigue aquí y allá, pero ¿que será?,
te lo digo ahora, que ya no cabe hora,
para poderte besar... por lo menos te
quisiera mirar, ¿acaso así se siente amar?


Esto que es amor, amor génesis,
de Osiris, o tal vez de Ra, es amor
en éxtasis, con mis ansias tu bondad,
es amor de nuevo, que eclosiona en
la verdad... un amor, y nada más.


Este amor resuena en ti, resuena con tu
voz, y es amor que te cubre entera, ¡ámame!,
porque amar es cosa de dos, sean como sean,
como si fueran Satán y Dios, bailando
en la vereda.


No es un simple amor, es la
persecusión de vidas pasadas,
¿cuántas veces habrás sido
enamorada? por este raro lobo
aullador, que quiere cumplir la
labor, de ser tu compañero infinito.


Como salir de un laberinto,
era esperar tu llegar,
bajaste del cielo, del más
bonito, y sólo a ti te quiero
mirar, pues eres tú, con quien
mi vida quiero pasar.


¡¡¡Te amo, Elizabeth!!!

Velcarlo. 01/Septiembre/2018

lunes, 1 de agosto de 2016

Memorias de mi niñez Capítulo 3 “En la casa del pueblo 2”.

Así continuaron pasando los días en el pueblo, aunque no había pasado nada extraordinario en estos días para mi todos los días eran una nueva oportunidad de hacer algo nuevo, siempre encontraba cosas por hacer todos los días, el día de hoy Viernes por ejemplo, nos habíamos levantado temprano, aun no salía el sol, mi madre me había dicho la noche anterior que el día de hoy íbamos a ir a Felipe Carrillo Puerto a visitar a mi hermana Lucia, ya tenía tiempo que no la visitábamos y mi madre se encontraba un poco intranquila, así que mi madre ya tenía preparadas las cosas que íbamos a llevar, aunque ya había transporte que nos podía llevar a Carrillo, este tenía un costo y como estaba la economía de la casa, no nos podíamos dar ese lujo; en caso de que hubiéramos tenido dinero para el pasaje, tendríamos que irnos en el camión del pueblo que teniéndolo uno de los vecinos había decidido hacer viajes del pueblo hasta Victoria, cobrando algo así como un peso por persona, era un viaje de poco más de treinta kilómetros, que el autobús cubría en poco menos de una hora ya que se iba despacio porque aún no había carretera y era un camino real de tierra y también piedras, porque vaya que había piedras tanto en el pueblo como en los alrededores y también en los pueblos vecinos, deje de pensar en eso cuando mi madre me dijo que teníamos que partir, aún estaba un poco oscuro, cuando salimos de la casa, doblamos en la primer esquina hacia la derecha con rumbo a la orilla del pueblo ya que por ahí pasaba el camino que nos llevaría primero hasta la puerta de salida del terreno que pertenecía al pueblo, este estaba trazado con un cercado de piedras en la parte que estaba más cerca a la puerta, ya que mientras más se iba alejando de la puerta este cercado de piedras se convertía solo en un cercado de troncos de árbol de huizache y alambre de púas, este cercado servía como frontera entre los distintos pueblos que había en los alrededores, cuando salimos del territorio del pueblo, en lugar de seguir el camino real por donde transitaban gente y animales, algunos a pie como era nuestro caso, otros a lomos de algún caballo o macho y unos más en traila jalada por caballos casi siempre, mi madre decidió que no nos íbamos a ir por el camino real, así que en la primera vereda doblo hacia la izquierda y caminamos alrededor de cien metros y agarramos un camino casi nuevo porque aún no se marcaban bien en el suelo las ruedas de las trailas y aún tenía mucho zacate, este camino era casi paralelo al camino grande o camino real por donde casi todos los viajeros preferían caminar, mi madre decía que por este camino íbamos a ahorrarnos algunos cientos de metros y sobre todo nos ahorraríamos el encontrarnos  con los viajeros, mi madre era una persona algo reservada y prefería esta ruta, el pueblo al que nos dirigíamos estaba a una distancia de diez kilómetros que a buen paso podríamos cubrir en una hora, hora y media, mi madre apretó el paso, ella era muy buena para caminar, esta ruta ya la habíamos hecho en otras ocasiones, así que cuando mi madre apretó el paso me obligo a trotar para seguirle el ritmo, aun así me di mi tiempo para admirar el paisaje que en aquel tiempo de lluvias estaba todo verde, había muchas plantas y hierbas por todos lados, los arboles también estaban verdes y cargados de flores de todos los colores, también era muy fácil que tuviéramos algunos encuentros con conejos, liebres, ratas, ratones y gran cantidad de pájaros que poblaban estos lugares, continuamos avanzando por el camino, también alcance a ver varios montículos de piedritas rojas lo cual nos avisaba que eran unos hormigueros. Los cuales apenas estaban despertando al día, apenas se veían unas cuantas hormigas saliendo de ellos, dentro de un rato que hiciéramos el viaje de regreso veríamos que estos hormigueros estarían atestados de hormigas rojas y tendríamos cuidado de no aminorar el paso o pararnos cerca de ellos porque se nos podrían subir y picarnos, la picadura de estas hormigas era muy dolorosa y además tenían veneno y el piquete ardía y dolía mucho además de que la zona donde picaban se hinchaba hasta verse trasparente la carne, pero por el momento las hormigas apenas se estaba des modorrando, mi madre y yo continuamos con nuestra travesía, ya se alcanzaban a ver las primeras casas del pueblo a donde nos dirigíamos, antes de llegar al pueblo del lado derecho del camino había una pequeña presa o bordo que se hacía en cada temporada de lluvias, permanecía algunos meses pero casi siempre desaparecía antes de que llegara el invierno, era un bordo pequeño que era más o menos una quinta parte de la presa de mi pueblo, la de mi pueblo si que era una presa ya que se llenaba hasta el tope en la temporada de lluvias pero permanecía con agua todo el año por eso había varias especies de peces en sus aguas.
Pronto dejamos atrás el bordo de agua y nos empezamos a adentrar en las casas del pueblo, la casa de mi hermana era muy conocida por nosotros porque en su corral habían crecido tres palmas, las cuales ya tenían una altura de más de quince metros, así que se podían ver desde cualquier punto dentro o fuera del pueblo, pasamos las primeras casas del pueblo y pronto llegamos al arroyo que corre dentro del pueblo, lo cruzamos y saliendo del arroyo, la primer esquina es del terreno donde esta fincada la casa de mi hermana Lucy, doblamos en la siguiente esquina a la derecha y a escasos treinta metros esta la puerta de entrada a la casa, mi hermana andaba afuera de la casa barriendo enfrente de la misma, al vernos mi hermana dejo de barrer y se encamino a encontrarnos, las dos mujeres cayeron en un fuerte abrazo fraternal, después mi hermana me abrazo y cargo momentáneamente, la verdad era que nos queríamos mucho además ya hacía varios meses que nos veíamos, mi hermana nos invitó a pasar a la casa, mi madre y yo descansamos un rato porque la verdad veníamos un poco cansados y eso que el sol aun no calentaba mucho, cuando hiciéramos el viaje de regreso íbamos a llegar además de cansados también asoleados, pero eso sería más tarde por el momento, estábamos descansando, en cuanto recuperamos el aliento, mi madre saco las cosas que traía en la rede y se los día a mi hermana entre las cosas que recuerdo, traía un poco de tortillas, un poco de frijol crudo y también le traía un vestidito a la hija de mi hermana que por ese tiempo debería tener como dos años, se llamaba Olga Lidia y era una muchachilla güerilla y medio pecosa, mi hermana también tenía un hijo casi recién nacido, tenía como tres meses y mi madre también le llevaba a el unos pañales y una sonaja que había sido de mi hermanita la más chica.
Después de hacer la entrega de las cosas que llevaba mi madre para mi hermana esta última nos invitó a almorzar, nos guiso unos huevos y nos los cominos con frijolitos y chile, también nos sirvió un té de yerbanis muy rico y reconfortante, cuando terminamos de almorzar ellas se quedaron platicando en la cocina y yo le dije a mi madre y hermana que iba a estar un rato en el corral, accedieron y me dirigí al corral, mi hermana también tenía gallinas, tenía puercos y una o dos vacas, entre las gallinas había dos que tenían pollitos, una los acababa de tener tendrían una semana, aún estaban chiquitos, pero la otra tenía unos pollos ya como de dos meses y medio, ya tenían el plumaje completo, estaban de una tamaño mediano y entre el grupo vi uno que me gustó mucho; era un pollo colorado con algunas plumas en color amarillo en el pescuezo cerca de la cabeza y plumas negras debajo de las alas y en las patas, sin dura iba a ser un gran gallo cuando creciera, me emocione tanto que fui por un poco de maíz para echarles y poder admirarlo más de cerca, me la pase más de una hora admirando este pollo, cuando mi madre me grito porque ya nos íbamos a regresar a la casa, entre a la casa y lo primero que le dije a mi hermana fue que me gustaba mucho uno de sus pollos de los medianos y le dije que si me lo regalaba, mi hermana lo pensó por un momento y movió la cabeza de manera afirmativa pero me dijo que me lo regalaba solo si podía atraparlo porque como nunca los agarraban eran muy matreros, inmediatamente me regrese al corral y lleve un poco de maíz y un pedazo de sobrecama que me había encontrado en el patio de la casa de mi hermana, le eche el maíz lo más cerca de mí que pude a los pollos y me quede sentado en culequillas y sin moverme para darles confianza a los pollos con tan buena suerte que el pollo que me había gustado se acercó a mi tanto que casi podía tocarlo, en ese momento le eche encima el pedazo de sobrecama y la noche se hizo para el pollo en pleno día, agarre el bulto y me metí contento a la casa, mi madre y mi hermana estaban platicando en el patio y llegue con mi preciada carga, les enseñe el pollo y también a mi madre le gusto, dijo que era un ejemplar muy bonito y que además era de buena raza, que se parecía al papa, yo no me había fijado en ese detalle, echamos al pollo en la rede, nos despedimos de mi hermana la abrazamos y prometiendo volver pronto, emprendimos el camino de regreso a la casa del pueblo como a las once de la mañana, aun no apretaba mucho el sol, empezamos a deshacer el camino que habíamos hecho en la mañana, elegimos nuevamente el mismo camino secundario, poco transitado a cualquier hora del día, pasamos de regreso ahora con el bordo se agua a la izquierda, pronto llegamos a la altura de los montículos de las hormigas y como siempre me vi tentado a llevarme algunas de estas, desafortunadamente no llevaba conmigo algún frasco para poder transportarlas, a mi me gustaba mucho jugar con ellas aunque a veces me llegaban a picar, no se me quitaba la maña, en esta ocasión no podría llevarme algunas hormigas porque no tenía en que pero en otra ocasión traería conmigo un frasco para poder hacerlo, seguimos nuestro camino, mi madre imperturbable, caminando a buen paso, yo con trabajos le seguía el ritmo trotando, pronto llegamos a la división entre este pueblo llamado Carrillo y mi pueblo Antonio Amaro, cruzamos la división y nos empezamos a adentrar en los terrenos de mi pueblo, rápidamente alcanzamos las primeras casas del pueblo y en unos minutos estábamos entrando en nuestra casa, llegamos cansados y asoleados, nos sentamos en la orilla de la cama para descansar, después de unos diez minutos mi madre sirvió dos vasos de agua de la tinaja que teníamos enterrada en la tierra al pie de uno de los árboles del jardín, el agua estaba fresca, deliciosa y nos quitó la sed y termino por quitarnos lo asoleado y cansado era como el medio día, mi madre se dirigió hacia la cocina, aún tenía que preparar la comida del día de hoy, yo me dirigí hacia el corral, tenía que hacer la presentación en esa sociedad a mi pollo que me había regalado mi hermana, llegue al corral y lo solté lejos de las demás gallinas, de hecho ni se dieron cuenta, el pollo se mostró un poco nervioso pero poco a poco empezó a deambular por entre las hierbas del corral y poco a poco se fue integrando primero con pollo casi de su edad que al principio quisieron hacerle bulling pero ahí fue cuando mi pollo demostró que tenía un temperamento fuerte porque les hizo frente y de hecho los hizo correr, más tarde se empezó a integrar con las gallinas que al principio se les hizo extraño porque nunca lo habían visto pero después de un rato y compartir la primera comida juntos terminaron por aceptarlo, de todos modos yo estaría vigilante sobre todo a la hora de que se iban a ir a dormir, por lo pronto me dio mucho gusto que lo hubieran aceptado, me dedique a otras actividades ese rato hasta que llegó la hora de comer, nos sentamos a la mesa mis hermanas, mi madre y yo, mi madre nos sirvió primero un plato de sopa de fideo posteriormente unos chiles pasados, estos son parecidos a los chiles rellenos solo que la diferencia es que los chiles pasados no llevan la capa de huevo encima como los chiles rellenos, solo van rellenos de queso, estuvieron muy ricos sobre todos al acompañarlos con frijolitos refritos, toda una delicia, una vez que terminamos de comer, nos levantamos de la mesa y cada quien se dirigió a continuar lo que estaba haciendo hasta antes de comer, yo por supuesto regrese al corral a buscar a mi pollo a ver dónde andaba, busque en todo el corral en los nopales, en los árboles, en la alta hierba y nada mi pollo no aparecía por ningún lado, entonces me dirigí al granero o gallinero porque ahí dormían todas las gallinas, al entrar primero me acostumbre a la oscuridad, ya acostumbrado a lo oscuro empecé a buscar al principio no lo vi pero conforme fui avanzando hacia el fondo lo alcance a ver andaba en la parte de arriba donde me había escondido el otro día que habíamos jugado a las escondidillas mi hermanita, Nino y yo, nunca supe cómo fue que llego hasta arriba, estaba a una altura considerable tomando en cuenta que era solo un pollo mediano, bueno pensé lo dejare en paz y salí del granero, me dirigí nuevamente al corral, como sabemos es mi lugar favorito cuando estoy en la casa, me entretuve viendo que la mayoría de las plantas o hierbas ya tenían flores, había de todos los colores; entre las que reconocí había gordolobos, aceitilla, amapolas, toloache, agritos (tréboles), malvas, chicalote, mancamula y otras muchas que no conocía pero igual estaban floreando, se veía tan bonito que rivalizaba con las flores del jardín, estaría atento ya que cuando dieran fruto, mis amigos y yo usábamos algunas de ellas para jugar como los quesitos de las malvas y los toritos del toloache, las malvas las usábamos para simular que eran la comida y con los toritos simulábamos que eran las vacas, las tunas seguían estando verdes aun, los duraznos igual aún no se podían comer, ya me andaba de ganas de comer alguna fruta, aún tenía que esperarme como un mes para que la mayoría de las frutas estuvieran en condiciones de comerse, es eso andaba cuando escuche un ruido en el cielo y voltee para ver de qué se trataba, en lo alto del cielo, mucho más allá de las pocas nubes que había en ese momento, se veía la estela de vapor que van dejando los aviones que pasaban muy de vez en cuando por los cielos de la región de los llanos, era muy difícil que alguien pudiera avistar uno de esos aviones, además volaban tan alto que apenas se podía apreciar la figura del avión en la punta de la línea de vapor, me quede observándolo hasta que se perdió en el horizonte del cielo, enseguida aterrice nuevamente en el corral de la casa, estaba en medio del hierba jal que me llegaba hasta los hombros, casi me tapaba, seguí caminando de un lado al otro del corral, me di cuenta que no había ningún hormiguero en el cual pudiera atrapar algunas hormigas, porque ahora quería jugar con ellas, desde la mañana que las había visto en el camino hacia Carrillo me había hecho a la idea que debería atrapar algunas y jugar a que eran unas vacas y encerrarlas en un pequeño corral, tenía que conseguirlas hoy mismo, me dirigí a la cocina iba a ver si había un frasco, encontré uno, me lo eche a la bolsa y le dije a mi madre que si me dejaba salir a la orilla por unas hormigas, primero me regaño, me dijo que no anduviera jugando con las hormigas, que si me iban a picar, que si iba a andar llorando, etcétera, pero al final me dijo que sí que tuviera cuidado, ya con el permiso en las manos, salí de la casa y me dirigí hacia la orilla del pueblo con rumbo a la presa, eran apenas unas tres cuadras para llegar a la orilla del pueblo, cuando llegue a la orilla empecé a sortear la basura que se acumulaba en esta parte del pueblo, era la basura que la gente iba a tirar, camine el equivalente a otras dos cuadras y a lo lejos aviste el primer montículo de hormiguero, extreme precauciones al llegar a él, con sumo cuidado saque el frasco de la bolsa de mi pantalón, lo destape y comencé a atrapar hormigas una por una, esto tenía que ser un movimiento rápido ya que era hecho a mano limpia, tenías que atrapar a la hormiga y echarla dentro del frasco lo mas rápido posible, de tan rápido que tenía que hacerse al echar al frasco varias de las hormigas había también agarrado piedrecillas, las cuales fueron a parar al fondo del frasco, atrape como veinte hormigas, cerré el frasco y me fui caminando hacia el pueblo, no había caminado ni dos cuadras cuando me fije en una línea oscura que estaba dibujada en el suelo, al irme acercando la línea se empezó a mover, intrigado me acerque más y alcance a ver que lo que provocaba el movimiento de la línea es que era una fila de hormigas, pero estas hormigas eran diferentes a las que traía en el frasco, eran más esbeltas sobretodo de la parte media del cuerpo hacia la cabeza y también eran más oscuras, las que traía en el frasco eran de color rojo intenso y las que ahora estaba viendo en el suelo eran de un color rojo quemado casi llegándole al negro, decidí también atrapar algunas de estas, cuando ya llevaba diez ejemplares dentro del frasco, me llamo la atención la fragilidad de estos animales y agarre uno más pero este lo apreté con los dedos hasta que se deshizo, acerque los restos del animal a mi nariz y los olí, me sorprendió que los restos de aquel animal tuvieran un olor intenso como a miel, después me enteraría en palabras de mi madre que estos animales se llamaban hormigas miel virgen, mi madre me explico que se llamaban así porque igual que las abejas recolectaban el polen de las flores y que posteriormente lo convertían en miel, me pareció algo increíble, termine de atrapar las hormigas, cerré el frasco y empecé a deshacer el camino hacia la casa, sin contratiempos llegue a la casa, entre y me dirigí al corral, iba a jugar con las hormigas que recién había atrapado; primero las separe en dos botes de lámina vacíos que tenía allí en el corral, más grandes que el frasco en el que las traía, esto para poder maniobrar mejor con las hormigas, me asegure que las dos especies estuvieran separadas, así que en un bote puse las rojas y en el otro puse las negras, que bueno que en el camino no se habían hecho daño entre ellas, acondicione una cajita de cerillos vacía como corral improvisado para albergar a las hormigas rojas y a las hormigas negras las dejaría dentro del bote, para hacerlas más manejables les iba a quitar la cola que es con lo que las hormigas inoculan el veneno, cuidadosamente le fui quitando la cola a cinco de las hormigas rojas, las eche en la cajita de cerillos y la cerré para que no pudieran salirse, enseguida le quite las colas a cinco de las hormigas negras, a estas las deje en el mismo bote, después tome a una de las hormigas rojas y a una de las hormigas negras con mucho cuidado con los dedos pulgar e índice de cada mano, agarradas del huesito que les había quedado al cortarles las colas y las coloque frente a frente, la hormiga roja inmediatamente abrió las mandíbulas con la intención de agarrar a la hormiga negra, la hormiga negra también abrió las mandíbulas per eran más chicas que las de la otra hormiga; aun así las acerque más hasta que sus mandíbulas se trabaron, entonces las solté en el suelo; lo que quería ver es cuál de las dos era más fuerte, las hormigas instintivamente trataron de jalar a su oponente y se enfrascaron en un jaloneo que duro como tres minutos, poco a poco la hormiga roja se fue imponiendo en base a su mayor corpulencia y llego un momento que levanto en vilo a su oponente y al perder el piso la hormiga negra ya no pudo poner resistencia, así que el primer duelo lo gano la hormiga roja, a estas dos hormigas las puse aparte porque aún no se soltaban, de repente se me ocurrió hacer algo más osado, atrapar una mosca, quitarle las alas y echarla en el frasco donde aún tenía a las quince hormigas rojas, trataría que la mosca que atrapara fuera de las grandes, tenía la facilidad de poder atrapar a las moscas cuando estas se paraban en alguna superficie, me acerque a la barda de adobe y espere pacientemente a que una mosca con las características deseadas se parara, se pararon varias pero en los primeros intentos no logre atraparla, eran muy rápidas, fue hasta el quinto intento que fui más rápido que la mosca en cuestión, la atrape entre los dedos de mi mano, cuidadosamente le quite las alas y abrí el frasco de las hormigas rojas, eche a la mosca y esta inmediatamente trato de ponerse a buen recaudo de las hormigas trepando por las paredes del frasco y llegando hasta la tapa, me vi obligado a sacudir varias veces el frasco para que la mosca cayera hasta donde estaban las hormigas, la mosca al no tener alas la única arma que tenía para defenderse era su velocidad y sus saltos con los cuales varias veces evito que las hormigas la atraparan pero al final la atraparon, a la primer hormiga que la atrapo se unieron varias más y llego un momento que a la mosca la traían seis hormigas, no paso mucho rato para que la mosca muriera víctima de las mordidas infringidas por las hormigas, sin contar que estas hormigas aun tenían su cola y fácilmente le podían haber inoculado su veneno, deje el frasco y regrese con las hormigas negras a su bote, las pobres ya se veían muy asoleadas, también les eche un ojo a las hormigas que estaban trenzadas en la lucha, la hormiga negra ya estaba muerta y la hormiga roja ya la había soltado, en ese momento me percate que el sol ya iba a empezar a ocultarse, tenía que aprovechar ese momento y antes de que se ocultara tenía que buscar a mi pollo, quería darle a comer a las hormigas que habían sobrado, eche todas las hormigas en uno de los botes y me dirigí al granero, en la entrada estaba el pollo, me acerque lo más que pude y vacié las hormigas en el suelo, al verlas el pollo se abalanzó sobre ellas; pero también las otras gallinas habían observado la acción y se acercaron rápidamente a compartir la comida, llegaron tan rápido y eran tantas que al pollo solo le tocaron tres hormigas, las demás se las comieron las otras gallinas, recogí los botes, el frasco y la cajetilla de cerillos vacía y los guarde, más adelante me servirían para otros juegos, ya estaba oscureciendo, el corral se estaba quedando en penumbras, yo era enemigo de la oscuridad ya que esta me daba pavor, en los pueblos al no haber electricidad dependíamos de la luz de la luna para poder medio ver en la oscuridad de las noches, había veces que la luna no salía y en esas noches la oscuridad era casi total, si se trataba de hacer de mis necesidades fisiológicas en la noche yo prefería hacerlas más temprano cuando todavía se veía, entre en la casa, mis hermanas ya habían prendido el aparato y aunque la luz que este emitía era muy pobre estábamos acostumbrados a ver con esa poca luz nocturna, esa noche cenamos solamente un pan blanco con un jarro de café, mi madre casi nunca quería que cenáramos café porque decía que luego no íbamos a poder dormir, por lo menos en esta ocasión tuvo razón, cuando nos fuimos a la cama no pude conciliar el sueño, así me la pase hasta como a las tres de la mañana que me fui quedando dormido, por la mañana no me quería levantar todavía tenía mucho sueño pero tuve que hacerlo, me levante más amodorrado que de costumbre ni lavarme la cara con agua fría me lo pudo quitar, me senté a la mesa de la cocina y descubrí que aún quedaba café, le dije a mi madre que si podía tomar café con leche, me dijo que si, acompañe mi huevo con frijoles con chile con un buen jarro de café con leche, todo estuvo muy sabroso, sin saber al tomar otra vez café este me iba a reanimar y dicho y hecho no había pasado ni media hora después de que terminamos de almorzar cuando me empecé a sentir lleno de vitalidad y fuerza, con ganas de empezar a jugar aunque fuera solo no importaba, siempre pensé que me había hecho falta un hermano más acorde con mi edad, a veces me ponía a pensar todo lo que ese hermano y yo pudimos haber hecho juntos, todos los juegos que pudimos compartir y todas las aventuras que pudimos vivir pero ni modo la vida es así yo tenía una hermanita menor que yo con la que me llevaba muy bien pero no era lo mismo, además sabía que la hermana inmediatamente mayor que yo se había muerto cuando acababa de nacer porque han de saber que mi hermana Mary me lleva cuatro años, la verdad es que un hermano más o menos de mi edad me había hecho mucha falta, hubiera sido mi compañero de juegos, mi cómplice en las travesuras, mi confidente, alguien a quien platicarle por ejemplo lo que sentía al ver a Thelma mi vecinita, esto no lo podía platicar con mis hermanas; no era que no les tuviera confianza pero no es lo mismo platicarles eso a ellas que a un hermano o a un amigo como Nino con ellos te abres más, con ellos al pensar parecido puedes incluso pedirles un consejo, ellos te comprenden mejor, esos eran mis pensamientos acerca de la hermandad, con mi hermano mayor si platicaba pero solo de cosas banales o cosas familiares, nunca tuvimos una plática de amigos, debido a la diferencia de edades los intereses eran muy diferentes a pesar de que yo a pesar de mi edad fácilmente podía haber tenido estas pláticas con él, les voy a platicar acerca de mi hermano, cuando él era más chico y estaba en edad de ir a la escuela no lo había aprovechado, en lugar de irse a la escuela se iba de pinta con los amigos o con los papas de la chica con la que se iba a casar mi hermano Manuel y allí se entretenía ayudándoles en lo que podía, allí con ellos mi hermano aprendió a montar a caballo, incluso cuando ya estaba más grande aprendió a domar caballos brutos, para cuando mis padres se dieron cuenta de que mi hermano no asistía a la escuela ya era demasiado tarde, mi madre se apersono en la escuela para rogar que lo aceptaran pero ya habían pasado varios años y mi hermano había crecido, ya no lo aceptaron por grandote, precisamente en este tiempo cuando yo ya había aprendido a leer y a escribir mi madre me había pedido que enseñara a mi hermano a leer y a escribir, así que la próxima vez que me llevaran a la pastoría me llevaría lápices y cuadernos para empezar con las clases particulares, yo iba a ser el maestrito y él iba a ser el alumnote, más adelante les contare nuestras peripecias en esta nueva faceta de un servidor.
Bueno después de hacer este comentario acerca de mis hermanos, me dirigí por enésima ocasión al corral, el lugar por excelencia para todos los juegos imaginables, con mis amigos que a veces me visitaban habíamos jugado a las canicas, al bebe leche, a brincar la reata, a las escondidillas, a la casita, a construir casas y bodegas, con las hormigas, a la comidita, a la rueda; por cierto ya que menciono a la rueda ya tenía mucho tiempo que no veía mi rueda y el alambre con el que la manejaba, era un excelente juego de destreza en el cual tenías que empujar un poco la rueda para que comenzara a girar y después tenías que seguir empujándola y guiándola con el gancho, yo me jactaba de ser muy bueno para hacerlo, tenía la leve sospecha de que la rueda estaba debajo de mi cama, sin más me dirigí al cuarto, me asome bajo la cama y oh sorpresa ahí estaba la rueda con su respectivo gancho, rápidamente la saque y me dirigí nuevamente al corral, el corral era como mi cuartel general donde me la pasaba casi siempre, cheque que tanto la rueda como el gancho estuvieran en buenas condiciones y empecé a jugar, al principio daba un poco de trabajo hacer que la rueda empezara a rodar o girar pero una vez agarrándole el toque era difícil que se te cayera o dejara de rodar, todo lo controlabas con el gancho, empujándola para que rodara más rápido y también controlabas las vueltas a izquierda y derecha, podía manejarla en terrenos planos pero también en terrenos accidentados donde hubiera piedras que sortear, bajadas, subidas, hoyos en el suelo, montones de tierra y hasta adobes; todos estos obstáculos los podía sortear fácilmente o pasarles por arriba y seguir mi camino, a veces podía manejar la rueda hasta por más de media hora sin interrupciones o hasta que me aburría, después de jugar un buen rato en el corral, se me ocurrió salir a manejarla en la calle, me las ingenie para que mi hermanita que andaba cerca me abriera el portón; el chiste era salir de la casa sin dejar de rodar la rueda, salí de la casa y tome la dirección de la tienda de Tomas, doble en la esquina a la izquierda y continúe mi camino hasta la otra esquina, en esta también doble a la izquierda; llevaba ya dos esquinas, continué y en la siguiente esquina una vez más di vuelta a la izquierda, ya solo me faltaba una esquina, por enésima ocasión volví a dar vuelta a la izquierda la idea era regresar a la casa por el lado opuesto a por donde había salido para empezar a dar la vuelta a la manzana, al llegar a la altura del portón de la casa, detuve la rueda y se me ocurrió voltear hacia arriba y me quede viendo fijamente unos cables que pasaban por enfrente de la casa a una altura considerable, quizá unos diez metros, masi el doble de altos que el mezquite que estaba enfrente de la casa y este ya era adulto, me fije bien y me di cuenta que estos cables iban del poste que estaba en la esquina por la que acababa de dar vuelta y llegaban hasta el poste en la esquina por donde había dado la primer vuelta, baje la cabeza; me quede pensando por un momento, levante la cabeza nuevamente y sin saber por qué lo hice girar varias veces el gancho que aun traía en la mano derecha y zas lo solté en dirección a los cables que les dije, en el momento en que hicieron contacto el gancho con los cables se oyó un ruido como de un chasquido y el gancho salto hecho pedazos entre chispas de lumbre o fuego, yo me lleve instintivamente las manos a la cabeza para protegerla, cerré los ojos y baje la cabeza, cuando los volví a abrir aún se percibía el humo que se había formado con el contacto del gancho y los cables, en el piso pude observar un pedazo mínimo del alambre con el que estaba hecho el gancho, el alambre aún estaba caliente, lo volví a soltar y espere como tres minutos para volver a agarrarlo, ya estaba tibio y pude observar que el pedazo de alambre presentaba huellas de las quemaduras en sus extremos entre manchas de humo u hollín, ese día descubrí lo que era la electricidad, también descubrí que ya tenía varios años la electricidad en el pueblo pero esta estaba prohibida para los habitantes comunes y solo la usaban en la escuela, en la comisaria y en la presidencia municipal, ya que estas pertenecían al municipio y no pagaban por el servicio, todos los demás habitantes del pueblo nos las teníamos que arreglar sin el servicio de electricidad que nos serian de gran utilidad para alumbrarnos en la noche con focos o lámparas porque solo para eso la utilizaríamos ya que casi nadie tenía en sus casas televisión, consola o tocadiscos que fueran eléctricos, con trabajos teníamos radio y este funcionaba con pilas, solo los más pudientes tenían electricidad en su casa como con Jesús Valenzuela, el tenia tienda, tenía el único teléfono del pueblo y tenía televisión en su casa, que por cierto ya les conté que cobraba para poder dejarnos entrar a verla, volví a la realidad mirando nuevamente el pedazo de alambre que sostenía con mi mano derecha, ese día me di cuenta que además de saber lo que era la electricidad también me di cuenta que esta podía llegar a ser peligrosa para la gente; si esta no la usaba de una manera adecuada, triste por haber perdido mi gancho después de mucho tiempo de poseerlo, entre por el portón de la casa, una vez dentro pensé para mis adentros ¡que rápido pasa el tiempo! ya casi es la hora de comer, fui a guardar mi rueda ya sin su gancho mientras pensaba que después buscaría un buen pedazo de alambre para hacer otro gancho, metí la rueda debajo de la cama y me salí nuevamente al patio de la casa, busque con la mirada a mi pollo, el que me había regalado mi hermana Lucy, el pollo ya andaba emparrandado con otros pollos de su edad y andaban enfrente del granero, les prepare su comida otra vez como con un kilo de tortillas medio duras y agua, espere a que se remojaran bien, las hice pedazos y me dispuse a llamar a todas las gallinas a comer, enseguida llegaron y les empecé a arrojar las tortillas remojadas y a pesar de que habían andado de aquí para allá, comiendo gusanos, lombrices, hormigas, pasto, hierbas y otros insectos toda la mañana, dieron cuenta rápidamente de esta comida que les había preparado, se la terminaron en menos de lo que canta un gallo, termine de alimentarlas, la tina estaba vacía, iría por un poco de maíz para complementar su alimentación, me dirigí al granero, en la parte alta había todavía varios costales de maíz, abrí uno de ellos, le saque como un kilo de maíz, lo volví a cerrar y regrese al lugar donde estaban la mayoría de las gallinas, les empecé a suministrar el maíz poco a poco y estas fueron también poco a poco dando cuenta también de este, cuando termine de hacerlo guarde la tina donde había preparado el alimento y puesto el maíz, camine hacia el corral y me senté en unos adobes a la sombrar de un huizache para descansar un poco después de pasarme toda la mañana jugando de un lugar a otro, pensé mañana Sábado es día en que mi hermano viene de la pastoría por provisiones, seguramente el Lunes se va a regresar y también seguramente yo me voy a ir con él porque ya no siento dolor en la nalga donde me pusieron la vacuna, ya estaba listo para regresar a la pastoría a continuar ayudándole a mi padre, por cierto tenía que preparar el cuaderno y el lápiz con el que le iba a dar clases a mi hermano para que aprendiera a leer y a escribir, en eso estaba pensando cuando escuche a mi madre que nos llamaba a comer, mi madre había preparado una sopa como la de las reliquias de varias sopas y además había hecho asado, el asado es un guisado parecido al adobo, llevaba carne de puerco, en chile rojo, casi siempre era costilla y pulpa o maciza ; este casi siempre lo hacia la gente en las reliquias o festividades de algún santo o virgen y también en las fiestas como quince años, cumpleaños, primeras comuniones, salidas de la escuela o bodas, yo sabía que cuando hacían este tipo de comida era porque había algo que celebrar y no me equivoque mi madre nos avisó que había invitado a unos vecinos a comer, eran tres, los conocía de vista, una de ellas era la muchacha que era novia de mi tío Lupe, el de Cieneguilla y los otros dos eran sus papas, al parecer ya iban a tratar o iban a hacer la cita para la pedida de mano, se acuerdan que les dije que mi tío quería que mis padres le hicieran el favor de pedir la mano de Belén que así se llamaba aquella muchacha regordeta, ella era hermana de otras dos muchachas mayores que ella que vendían raspados en la última esquina en la que había dado vuelta yo con mi rueda hacia un rato, nos sentamos a la mesa, esto es un decir porque con la visita en esta ocasión de estos señores y su hija a mi hermanita y a mí nos había tocado sentarnos en un costal en el suelo, cualquier sacrificio era poco con tal de comer como lo íbamos a hacer en esta ocasión, y vaya que la ocasión era especial porque mi madre también había traído algunos refrescos de la tienda, yo ni me había dado cuenta con lo ocupado que había andado jugando toda la mañana, más que otros días la comida estuvo más que deliciosa, estuvo exquisita, sobre todo porque a mi me había tocado también un vaso de Coca, la Coca la tomábamos muy de vez en cuando, solo cuando había algo que celebrar o cuando había algún compromiso que hacer como en esta ocasión; terminamos de comer mi madre nos pidió a mis hermanas y a mí que nos saliéramos a jugar al patio para platicar con los señores, con nosotros también se salió Belén, y se quedó platicando con mis hermanas, yo me fui nuevamente a la sombra en la que estaba descansando antes de comer, después de estar un buen rato sentado en esa sombra me aburrí y empecé a idear algo con que entretenerme, me subí a la barda que daba con la casa de Lipe, así le decían al señor que vivía allí, aunque su nombre era Felipe, me fui caminando sobre la barda hasta donde se pegaba con la barda de la casa de la señora Consuelo, ella era amiga de mi madre y en más de una ocasión yo había jugado con uno de los hijos de Consuelo, se llamaba Luis, le grite más de una vez pero al parecer no se encontraban ya que nadie salió, mejor salieron de la casa de Lipe y me regañaron porque andaba arriba de su barda, les dije que la barda era de mi casa pero amenazaron con darle la queja a mi madre y opte por bajarme no sin antes hacerles un gesto, sin darles tiempo de nada de un brinco me baje de la barda, me quede atento un buen rato a ver si tocaban a la puerta o al porton y eran ellos para darle la queja a mi madre, paso un buen rato y supe que no irían de chismosos, fui al cuarto saque mis canicas y me puse a jugar a la rueda, iba a jugar asumiendo dos personalidades y que estas se enfrentaban entre sí, este tipo de juegos con uno mismo son algo difíciles de llevar a cabo porque ambas personalidades quieren ganar, así que el juego iba a estar interesante, saque del cajón mis mejores canicas y las eche adentro de la rueda, eran diez canicas de las llamadas tréboles, yo era Juan y mi contrincante se llamaba Pablo, Pablo tuvo suerte ya que me gano el tiro inicial, tiro y logro encadenar una serie de tiros hasta ganar siete canicas, enseguida tire yo sacando las tres restantes, volvimos a jugar ahora seria de tres canicas cada quien, que eran las que tenía yo, en esta ocasión le gane la oportunidad de tirar primero, cuando hice el primer tiro me concentre, tenía que ganarle y así lo hice entre mi destreza, mi habilidad para el juego y la suerte lo deje en cero y saque las seis canicas a él le quedaban cuatro canicas y esa cantidad apostamos, ahora le toco tirar primero pero cuando hizo su tiro yo hice ruido y brinque con tan buenos resultados para mí que Pablo erro su tiro se salida, enseguida tire yo y pos más ruidos y pantomimas que me hizo acerté el primer tiro y luego encadene seis tiros ganadores así que saque siete canicas y le deje solo una, para el último juego el aposto solo dos canicas incluyendo con la que tirana, también en esta ocasión tuve suerte y tire primero él tuvo que depositar la canica con la que tiraba al centro de la rueda, nuevamente acerté en el primer tiro y encadene los otros tres tiros y me gane las cuatro canicas que estaban en disputa en este juego, así que le gane y lo deje en ceros, ya no tuvo canicas que apostar, Pablo se me quedo mirando fijamente y me dijo te compro todas tus canicas, le devolví la intensa mirada y le dije que cuanto me ofrecía por ellas, me contesto que me daría un peso por las doce canicas, le conteste que no las vendería por menos de uno cincuenta, me dijo que estaba bien que me daría uno cincuenta pero que tendría que esperarlo porque en ese momento no traía nada de dinero, empecé a reírme, de todo lo que yo era capaz con tal de divertirme, Pablo no era real era producto de mi imaginación y en este momento mientras dirigía a mí una mirada de consternación lo desaparecí con un abrir y cerrar de ojos, me quede solo en medio del corral y procedí a recoger mis canicas y guardarlas en su bolsita, las lleve hasta el cajón que estaba a los pies de mi cama en el cuarto, las deposite al lado de mis demás juguetes, cerré el cajón y me volví a salir, en esos momentos ya se estaban despidiendo los papas de Belén y ella misma, mi madre nos llamó para despedirnos, les saludamos y estos salieron de la casa, ya habían acordado con mi madre la cita para ir a su casa cuando regresara mi padre para pedir la mano de su hija para mi tío Lupe, mi madre posteriormente nos diría que la cita seria para dentro de mañana en ocho o sea seria en Sábado y faltaban ocho días o sea que mi padre tendría que venir el próximo Viernes de la pastoría junto con mi hermano y seguramente yo también vendría con ellos porque seguramente el día Lunes nos iríamos a la pastoría mi hermano y yo.

Llego rápidamente la noche, cenamos lo que había quedado de la comida con un vaso de atole de maicena que había preparado mi madre y al terminar nos dispusimos a dormir, esa noche dormí plácidamente desde que mi cabeza toco la almohada hasta que me despertaron los primeros rayos del sol, iban a ser las ocho de la mañana cuando me levante de la cama, el almuerzo no tuvo cosas dignas de contar, mi madre me pidió que la acompañara a la tienda a comprar algunas cosas para hacer la comida y para la despensa que mi hermano se iba a llevar a la pastoría, en ese momento recordé que eta vez lo más seguro es que yo también me fuera a la pastoría con él, salimos mi madre y yo de la casa, llevábamos dos bolsas para el mandado, de las llamadas redes, al parecer íbamos a traer mucho mandado, caminamos algunas cuadras hacia la parte baja de pueblo y entramos a una tienda bien surtida, más grande que la de Don Tomas, no me acuerdo el nombre de la tienda ni el nombre del dueño o dueña, mi madre pidió varias bolsas de sopa, una barra de queso, un kilo de café, compro también canela, diez sobres de maicena, dulce piloncillo, azúcar, una caja de chocolate abuelita, tres kilos de manteca de puerco y algunas otras cosas, total que salimos bien cargados de la tienda y mi madre aprovecho para pasar por el correo para ver si tenía carta, le dieron una carta de mi hermano Manuel que venía desde la ciudad de México, salimos del correo y emprendimos el regreso a la casa, llegamos cansados y asoleados, parte del mandado mi madre lo iba a mandar a la pastoría con mi hermano y conmigo el próximo Lunes, ya casi terminaba el mes de Junio, el frijol y el maíz en la labor ya debían estar muy grandes, le ayude a mi madre a separar el mandado que nos íbamos a llevar a la pastoría, lo guardamos y quedo listo para partir el día Lunes, mi madre se retiró al cuarto para leer la carta que le había enviado mi hermano Manuel, yo me dirigí hacia el corral como lo hacía siempre que quería ponerme a jugar o a caminar un rato checando si los árboles frutales ya tenían fruta madura, observar a las gallinas, ver si mi pollo estaba contento o si se veía triste, apenas estaba buscándolo cuando escuche que tocaban en el portón, de lejos alcance a ver que era mi hermano que ya llegaba de la pastoría, corrí a abrirle, ya venían saliendo de la casa mis hermanas y mi madre, abrí una de las hojas del portón para que mi hermano entrara con todo y caballo, nos dio mucho gusto que mi hermano llegara porque casi siempre que venía traía cosas, la vez pasada había traído elotes, en esta ocasión había traído un conejo grande como veríamos más adelante, bajo las cosas que traía cargadas en las alforjas del caballo y en un costal que también bajo, además del conejo también traía un manojo grande de Yerbanis porque ya casi no teníamos en la casa, mi hermano quería que hiciéramos el conejo el mismo día de hoy porque lo había cazado un día antes, mi madre se lo llevo para empezar a pelarlo, mientras mis hermanas metían el manojo de yerbanis a la cocina, yo agarre las riendas del caballo en lo que mi hermano lo desensillaba, una vez que termino le quito la rienda y el caballo como en otras ocasiones troto hacia el corral para saludar a sus compañeros que estaban ahí, mi madre me grito y me dijo que juntara leña seca porque el conejo lo iba a preparar para hacerlo a la leña, o sea lo iban a dorar entre dos palos puestos de forma vertical y otro que atravesara el cuerpo del conejo encima los primeros, ya en otras ocasiones habíamos degustado conejo de esta forma pero en la pastoría, la carne sabia realmente deliciosa asada de esta forma, junte la leña y las piedras que íbamos a poner para hacer la lumbre, mi hermano me ayudo a hacer la lumbre, mi madre mientras tanto había terminado de pelar el conejo y ya le había sacado los intestinos y lo había lavado, después hizo una mezcla de manteca con un poco de sal y ajo y con esto comenzó a frotar el cuerpo del conejo, supuse que esto era para darle sabor a la carne, mi madre escogió el palo con el que iba a atravesar al conejo lo lavo y en seguida atravesó al conejo desde el hocico hasta el ano y lo puso al fuego lento que mi hermano y yo ya habíamos logrado que ardiera, más bien eran más brasas que lenguas de fuego lo que iba a hacer que el conejo se asara, al parecer en esta ocasión íbamos a comer en el patio, sacamos algunas sillas y la mesa de la cocina para que estuviera lista, en cuanto el conejo estuviera listo comeríamos; mientras yo me dirigí al corral, le iba a dar de comer al caballo, le arrime un poco de tazole , el caballo empezó a comerlo de buena gana, se lo termino y se me quedo viendo pensando solo esto me irán a dar? Pero no, lo sorprendí cuando me vio irme hacia el granero, salí con una brazada de paja, y se la eche al caballo, este se puso feliz y continuo comiendo, una vez que termino se echó a descansar bajo la sombra que daba uno de los árboles, apenas había acabado de comer el caballo y escuche que mi madre nos gritaba que ya fuéramos a comer, además del conejo que ya estaba asado mi madre había tatemado unos chiles anchos en las brasas que habían sobrado del fuego que habíamos hecho mi hermano y yo, esto lo íbamos a acompañar con una agua de limón que una de mis hermanas había preparado, nos dispusimos a comer, cada quien iba a agarrar la pieza del conejo que quisiera, yo me despache con una pierna, las tortillas también se calentaron en las brasas que habían quedado, todo estuvo de primera y una vez que terminamos de comer, mi madre aprovecho y nos dijo que aprovechando que estábamos todos juntos, nos iba a dar una noticia, nos informó que había recibido una carta de mi hermano Manuel en la que le decía que ya quería casarse que la próxima semana iba a venir de la ciudad de México para que le hicieran el favor de pedirle a la novia, ya todos sabíamos que la novia de mi hermano Manuel era Jovita una muchacha vecina que era hija de Don Luciano Carlos, se acuerdan a donde se iba mi hermano Alejandro cuando no iba a la escuela? Pues si, se iba con ellos, ahora íbamos a emparentar con ellos, mi madre nos dijo que mi hermano Manuel quería casarse en el mes de Octubre, se acuerdan que también mi tío Lupe y Belén se iban a casar, aun no sabíamos cuándo pero íbamos a tener dos bodas en los próximos meses, mi madre también nos comunicó que mi padre iba a tener que venir de la pastoría la próxima semana porque mi hermano Manuel iba a estar aquí para pedir a su novia, mi tío Lupe quería que a su novia la pidieran en quince días y también iba a venir en dos semanas, bueno pues eran buenas noticias las que nos acababa de dar mi madre, así que en poco tiempo íbamos a estar atareados en preparativos, la boda de mi hermano iba a hacerse en la casa y casi estoy seguro que la boda de mi tío iba a ser en la casa también, supongo que teníamos que conseguir unas mesas y sillas porque en la casa solo teníamos dos mesas, la de la cocina y la que teníamos en el cuarto donde poníamos el nacimiento con cuatro sillas cada una, para un acontecimiento de esta envergadura yo me imaginaba que se iban a requerir por lo menos unas ocho mesas con cuatro o seis sillas cada una o improvisar con unos tablones y unas vigas de madera lugares como para cincuenta personas, mi padre tenía en el granero tablones y vigas yo creo que iba a ser la segunda opción ya que era la más viable, mi familia y yo ya habíamos ido a varias bodas a las que nos habían invitado, la mayoría las habían hecho en las casas de los novios, aunque los que tenían dinero podían rentar el salón de baile “Las Conejeras”, este era más bien una bodega donde guardaban el frijol que pertenecía al pueblo y lo rentaban para fiestas o bailes cuando este no tenía costales almacenados, en este tiempo como aun no terminaban las cosechas, estaba vacío, seria a finales de Noviembre cuando lo iban a volver a llenar.

Rápidamente paso el fin de semana sin nada relevante que contar y llego el Lunes, día de partir hacia la pastoría, ese día nos mi madre y mi hermano se levantaron más temprano que de costumbre, los demás nos quedamos un rato más en la cama, yo me volví a dormir, faltaba como una hora para que me levantara, cuando abrí los ojos ya estaba amaneciendo, ya iban a ser las siete de la mañana, mis hermanas ya se habían levantado, yo fui el último en hacerlo, mi madre ya me estaba esperando en la cocina para darme de almorzar, almorcé apresuradamente, prepare mis cosas, llevaba un morral donde había echado mis pertenencias, juguetes, un cuaderno y dos lápices, ya había terminado de preparar mis cosas cuando escuche el grito de mi hermano, decía que ya saliera porque se nos hacía tarde para irnos a la pastoría, me despedí de mis hermanas y de mi madre, salí al patio, mi hermano me ayudo a montar en ancas del caballo, una de mis hermanas nos abrió el portón y partimos hacia la pastoría…Hasta aquí la narración del tercer capítulo del libro Memorias de mi niñez, hasta el próximo.